Broche de oro musical a los Cursos de Verano

Concierto de los alumnos de la Escuela Internacional de Música en el Príncipe Felipe. / PABLO LORENZANA

Los alumnos de la Escuela Internacional de la Fundación Princesa de Asturias despiden la edición con un concierto

CARLA COALLA OVIEDO.

Con nervios, emoción y mucha tristeza los alumnos de las orquestas infantil y joven de los Cursos de Verano de la Escuela Internacional de Música de la Fundación Princesa de Asturias despidieron la presente edición con un concierto celebrado en la sala sinfónica del Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo.

El maestro Yuri Nasushkin, director de los Cursos de Verano, abrió la velada leyendo unos versos de Alexander Pushkin -que posteriormente tradujo el narrador, Carlos Mesa- cogiendo después la batuta. Los jóvenes músicos interpretaron un programa titulado 'Amor, belleza y pasión en la música y la poesía', que destacó por la variedad de estilos, pues sonaron tanto piezas propias del barroco inglés y alemán -con las oberturas de la 'Música para los reales fuegos de artificio', de Haendel y 'Dido y Eneas', de Purcell-, como obras del verismo italiano -a cargo de Mascagni- y del neoromanticismo soviético, con Sviridov.

El público disfrutó de buena música y, aún más, de la correcta ejecución de los intérpretes, que han estado los últimos nueve días aprovechando una experiencia musical completa. Si bien uno de los momentos más aplaudidos por el respetable, que casi llenó el aforo de la sala, llegó después de que sonaran los archiconocidos temas contemporáneos de las películas 'La vida es bella' -con el público en pie- y 'Love Story'. También buena acogida tuvo 'Amparito Roca', con la que el director invitó a los presentes a participar en el pasodoble con palmas.

No cabe duda de que el acto de clausura celebrado en la tarde de ayer estuvo a la altura de lo que ha sido la presente edición de los Cursos de Verano, inaugurados el pasado 21 de julio por el violinista y exalumno de la escuela Paco Montalvo con la presencia de la Reina Letizia. Atrás quedan nueve intensos días con la música como protagonista indiscutible. Los participantes de esta edición de 2017 -afortunados puesto que cada año los Cursos de Verando de la Fundación Princesa reciben la solicitud de centenares de jóvenes de medio mundo- hicieron sonar repertorios dispares no solo en recintos cerrados como el conservatorio ovetense, sino también a pie de calle, para que todo el mundo tuviera oportunidad de disfrutar de su buen hacer. El que disfrutó de manera privilegiada fue el que se congregó ayer en el Auditorio Príncipe Felipe, que aplaudió con fuerza para reconocer el trabajo bien hecho. Como recuerdo, además de la experiencia, los músicos se llevaron claveles rojos.

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