Calma y tormenta de verano

Rulo y la Contrabanda cerraron la noche musical en Metrópoli. / PALOMA UCHA

Marlango llena el auditorio de Metrópoli con un acústico y el rock de Rulo y la Contrabanda 'incendia' el escenario principal

P. PARACUELLOS

El auditorio de Metrópoli está prácticamente en silencio. El público espera en las butacas cuando empieza a sonar el piano, las luces se apagan y se oyen los primeros aplausos. Los dedos de Alejandro Pelayo acompañan a la voz de Leonor Watling, que está de pie, en medio del escenario. Juntos son Marlango y abren el concierto a ritmo de jazz, con 'Dame la razón'. El dúo, con ocasión de su gira 'Delicatessen', interpreta los temas en acústico; un formato que pone a prueba la complicidad entre los dos músicos. Lo que a priori puede parecer una cita íntima entre voz y piano se torna en velada cómplice con los oyentes a medida que el recital avanza. El 'vibrato' de Watling se contagia al auditorio y el público, arengado en todo momento por un animadísimo Alejandro Pelayo, participa cada vez más. La primera valiente pide a gritos 'Pétalos de rosa'.

Pese a la delicadeza de las teclas de Pelayo, la garganta de Watling en el escenario, con un vestido negro que recuerda a las grandes cantantes de jazz del pasado, es aún más seductora. Uno de los momentos más emotivos del recital llega cuando retumban por el auditorio las notas que anuncian una versión de 'Creep', de Radiohead. Casi dos horas después cerraba el concierto Marlango , dejando una sensación de calima veraniega en los asistentes.

Es sabido que la calma siempre precede a la tormenta y algo de una hora después del acústico en el auditorio, los 'amplis' empiezan a vibrar en el escenario general de Metrópoli. Con la melena al viento y el alma desnuda, como sus pies -siempre toca descalzo-, Rulo salta a la palestra, donde le espera su Contrabanda tocando los primeros acordes de 'Tu alambre'. Pese a su veteranía como rockero, Rulo se mueve por el escenario con la ilusión propia de los primeros bolos. Tras él, un enorme neón rojo en forma de corazón. «Increíble la que tenéis montada este año, increíble este festival... Un lujo para nosotros, gracias por el calor», agradeció. El que otrora fuera líder del grupo La Fuga, banda sonora de la adolescencia de gran parte del público, regala a Metrópoli algunos de sus primeros himnos como letrista, con un sonido además espectacular. La música de Rulo y la Contrabanda ha evolucionado desde entonces, pero todavía tiene sabe al rock urbano que siempre ha sido su seña de identidad. «Ganó Donald Trump, murió Chuck Berry. ¿Quién no se siente perdido en este mundo?», preguntó antes de enfrentarse a 'Objetos perdidos'. Y así, poco a poco, como una tormenta rockera, Rulo y la Contrabanda fueron desgranando temas ante un recinto que, de nuevo, estaba hasta arriba de público, y que aplaudió y saltó animado casi de principio a fin.

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