«En los conciertos lo pasamos bien nosotros y se lo pasa bien el público»

«En los conciertos lo pasamos bien nosotros y se lo pasa bien el público»

La banda californiana de punk llega mañana al Tsumani Xixón con todo el papel vendido y ganas de disfrutar: «Tocamos mirando a los ojos de los fans»

JORGE ALONSO

La diferencia, o una de las diferencias, entre bandas como Black Flag o Dead Kennedys y la siguiente hornada de punk californiano, o no, fue la irrupción de Nirvana y compañía en el páramo comercial. Vale que The Offspring o Green Day no eran tan belicosos como los anteriores, otra cosa serían NOFX, Pennywise o Lagwagon, pero todas estas bandas tuvieron más fácil llegar al público que ninguna otra del mismo género hasta entonces. Lo aprovecharon y nos aprovechamos, hasta el punto de tenerles aquí mañana a tiro de Tsunami. El bajista de la banda, Gregory David Kriesel (Glendale, California, 1965), más conocido por Greg K., uno de los miembros fundadores junto a Dexter Holland, habla por teléfono con EL COMERCIO antes de su esperado concierto.

-Hacía ya tiempo que The Offspring no giraba por Europa. ¿Cómo está siendo el reencuentro?

-Pues de momento llevamos tan solo un concierto y la verdad es que muy bien, ha sido genial encontrarnos de nuevo con esa energía tan propia de este público, especialmente del que sabemos que nos espera allí.

-No es su primera vez en Asturias.

-No, no, recuerdo que tocamos en Oviedo, y en Bilbao. Está cerca, ¿verdad?

-Las entradas están agotadas desde hace un par de semanas, una buena noticia para el punk rock, ¿no?

-Sí, la verdad es que nos enteramos de que se agotaron las entradas y nos emocionó mucho, hace tiempo que no venimos y hacerlo en un festival nuevo y con entradas agotadas... En fin, lo que también nos resultó bastante curioso es ver que nos íbamos a encontrar con Pennywise, por ejemplo; creo que la última vez que tocamos en España fue con ellos, y resulta un poco como tocar en un festival de hace veinticinco años (risas).

-Eso le iba a comentar, tal vez la parte menos positiva sea que los cabezas de cartel podrían estar en cualquier festival hace veinte años, o algo más. ¿Resulta más complicado llegar al gran público ahora que en los noventas tras el efecto Nirvana?

-Creo que sí. Por lo pronto ha cambiado mucho el modo en que conoces grupos, quiero decir, antes escuchabas una canción en la radio y te interesabas por el disco, o un colega te lo pasaba, o te lo grababa, ponías cierto interés por escuchar no solo esa canción, sino el álbum entero, o incluso más, lo que estuviese disponible de la banda, ahora con las diferentes plataformas y demás es más fácil conocer grupos, pero también lo es quedarse encallado en una canción y no pasar de ahí, o en una lista de canciones de diferentes bandas y diferentes discos, y escucharla en bucle una y otra vez hasta que te cansas y pasas a otro bucle diferente. En ese sentido, quienes empiezan lo tienen más complicado para hacerse un hueco, porque para eso no basta con una sola canción.

-Entonces no es que no haya buenas bandas haciendo punk rock.

-No, para nada, hay muchas bandas y la escena se mantiene tan viva como siempre, y no es de extrañar, porque hacemos una música atemporal, algo que valía en los setenta y vale ahora.'The Kids aren't allright', por ejemplo, podría ser de ayer mismo. Efectivamente, las cosas de las que hablamos, esos problemas a la hora de enfrentarte a un futuro que no es el que te han vendido y todo lo demás, son algo que no depende de modas ni de estilos determinados, es algo que se mantiene a lo largo de los años, sino llegan más bandas es por otras cuestiones como los canales de difusión y el modo en que se consume música.

-¿Tienen pensado centrar su concierto en los clásicos o van a meter algo nuevo?

-La verdad es que tocamos mirando a los ojos de los fans, puedes ver cómo algunas caras se iluminan cuando hacemos algo de hardcore antiguo y piensan «no me puedo creer que estén tocando esto» y con ese mismo tema otras caras tienen pinta de no saber qué es lo que está pasando, pero saltan por los aires cuando haces algo más nuevo, y todas ellas cuando tocas alguno de los clásicos, claro. De modo que vamos moviéndonos a medida que avanza el concierto, sin tocar solo lo de siempre y sin ponernos con lo más nuevo que tenemos, y al final la cosa acaba en que nos lo pasamos muy bien nosotros y se lo pasa muy bien el público, perfecto.

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