La conexión astur de Tom Petty

Tom Petty, durante un concierto. / AFP

El avilesino Béznar Arias, fan confeso del rockero recientemente fallecido, impulsó un disco de tributo al músico estadounidense

MANOLO ABAD OVIEDO.

Ha muerto Tom Petty, uno de los rockeros más respetados en todo el mundo. Lo que muy pocos saben es que, hace casi tres lustros, un avilesino llamado Béznar Arias, factótum del sello Norte Sur Records, promotor de un montón de iniciativas rockeras en Avilés, excomponente de bandas como Wéndigo y The Nacionales, impulsó un disco de tributo al músico estadounidense.

«Surgió de forma espontánea. Nuestra banda (The Nacionales) era bastante poco seria a la hora de componer, solo queríamos disfrutar de los artistas y las canciones que nos gustaban, y Tom Petty siempre fue un artista de cabecera. Así que en nuestro repertorio siempre tocábamos canciones suyas. Cuando salíamos fuera de Asturias a tocar, a algunas personas les sorprendía que hiciéramos cuatro o cinco temas de Tom. Vimos que había fans de Petty, pero, sobre todo, vimos que otros artistas lo tenían como artista de referencia. Daba igual en qué terreno se movieran, su carrera discográfica tuvo un largo recorrido de acentos, desde el punk al pop, el rock o las músicas de raíz».

Así que se pusieron manos a la obra. «Apuntamos a una serie de artistas que nos olíamos que podían decir que sí como Álvaro Urquijo o Elliott Murphy. Y no se lo pensaron dos veces».

Béznar Arias

«En lo musical, la consigna siempre fue dejar hacer. Cada artista debía llevar a su terreno su canción. Sabíamos que Killer Barbies saldrían airosos. Incluso se grabó un videoclip que recorrió todas las cadenas de televisión del momento. Los Valendas, por ejemplo, escogieron 'The Waiting', una de mis preferidas, y realmente la hicieron suya». De que el resultado fuese un disco de homenaje distinto a los demás habla el hecho de que «todos incorporaron al directo esas versiones».

La historia personal de Béznar con Tom Petty surge «al escucharle en Radio 4, hacia 1983, en un programa nocturno. En una entrevista que le hacían a Enrique Urquijo, hablaba de él. Salí corriendo a comprarme un single y una cassette», recuerda. Y, como ocurre con todo fan, había de llegar el momento de verlo en concierto. «Hasta 2006 no tuve ocasión de viajar a Los Ángeles. Solo había un objetivo: verlo a él, que ya era un Dios en Estados Unidos, pero en España no se le había visto el pelo y a Europa hacía casi veinte años que venía. En fin: había que ir sí o sí. Fue en Hollywood Bowl, y al día siguiente en San Diego. Dos noches inolvidables. Luego vendrían otros estados, otras ciudades... La última, en Londres, Hyde Park, el pasado 9 de julio».

Y, al final, tras la muerte de un artista mayúsculo, lo que queda es su legado. «Tom descubrió los polvos mágicos de las melodías atemporales. A cualquier músico que le preguntes, te dirá que eso es lo más difícil de este negocio. Él lo consiguió».

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