Elogio del esfuerzo en clave real

Doña Letizia aplaude la actuación de los alumnos de flauta travesera a las puertas del Auditorio Príncipe Felpe de Oviedo. :: FOTOS: PABLO LORENZANA/
Doña Letizia aplaude la actuación de los alumnos de flauta travesera a las puertas del Auditorio Príncipe Felpe de Oviedo. :: FOTOS: PABLO LORENZANA

Doña Letizia inauguró los cursos de verano de la Escuela Internacional de Música de la Fundación y lo hizo recordando a los chicos que hay que trabajar duro para llegar alto

M. F. ANTUÑA

Es ya norma. La Reina Letizia inaugura los cursos de verano de la Escuela Internacional de Música de la Fundación Princesa de Asturias, escucha la lección magistral y acto seguido pregunta. Revive y retoma su oficio de periodista para saber más. Aunque este año, más que una pregunta, la Reina lanzó el guante a Paco Montalvo para que verbalizara lo que los músicos de éxito saben bien: que de nada sirve el talento si no se alimenta con raciones descomunales de esfuerzo. Esa fue su llamada de atención ante un auditorio joven que escuchó con entusiasmo la peripecia vital de Paco Montalvo, un violinista de 25 años que ya ha recorrido mucho mundo con su música, llevando el violín hacia un territorio tan apasionante como hermoso, mítico y complejo: el del flamenco. Ayer demostró por qué ha llegado tan lejos. Hizo sonar su violín con el acompañamiento de una guitarra española y un cajón flamenco y el público acabó puesto en pie tras rozar el cielo escuchando el 'Entre dos aguas' de un Príncipe de Asturias, Paco de Lucía. La Reina también aplaudió y acto seguido se levantó a felicitarles.

Era ese el punto y final de un acto que había comenzado tres cuartos de hora antes. A las once y media, en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo hacía acto de presencia la Reina. Blusa verde, falda blanco roto, zapatos nude y una sonrisa. La acompañaban el presidente del Principado, Javier Fernández; el alcalde de Oviedo, Wenceslao López; el presidente de la Junta General del Principado, Pedro Sanjurjo; el delegado del Gobierno, Gabino de Lorenzo, y la directora de la Fundación Princesa, Teresa Sanjurjo, entre otros. El acto, presentado por Alicia Menéndez, comenzó con los agradecimientos de Teresa Sanjurjo, viajó al pasado con un vídeo rememorando ediciones previas y se puso flamenco cuando el violinista cordobés tomó la palabra. No se olvidó Montalvo de recordar que él también estuvo en el patio de butacas que ocupaban ayer los alumnos en dos ocasiones y que la experiencia mereció mucho la pena. Les invitó, pues, a aprovecharla y les dijo lo que a él le hubiera gustado oír: «Disfrutad».

Paco Montalvo, durante su actuación en la sala de cámara del Auditorio.
Paco Montalvo, durante su actuación en la sala de cámara del Auditorio.

Comenzó después el recorrido por su carrera artística, que aliñó con la insólita imagen de un niño de apenas un año con un violín al hombro. Era él. El instrumento estaba en un cuarto de juegos y era para su hermana, pero él muy pronto lo hizo suyo. Porque, como recordó, con seis años dio su primer concierto, con once ya giraba con su música y con 13 cruzó el Atlántico rumbo a Chicago. En el avión que le llamaba a la capital de Illinois se dio cuenta de que tenía que decidir si quería ser profesional. «Sin dudarlo, decidí que sí, que tenía que esforzarme y tirar para adelante». Y partir de ahí llegarían más éxitos: tocar en el Palacio del Pardo hace ahora diez para el entonces Príncipe Felipe, conocer La Habana y toda su «magia» y «gente increíble» con 15, un maravilloso viaje a Nueva York en 2011. Vio su imagen en un cartel en Central Park y en ese instante se dio cuenta de que efectivamente iba a actuar allí, que ni el concierto se iba a suspender ni era un sueño del que iba a despertar malhumorado.

En ese viaje, que se inició desde la música clásica, el flamenco fue adquieron más y más espacio, porque es capaz de «mover emociones, generar sentimientos, evocar recuerdos», dijo. Y añadió: «El flamenco es capaz de provocar emociones a personas de distintos países». Y como muestra un botón: Harrison Ford, a quien escuchó decir que por primera vez en su vida prefirió un 'My Way' sin Sinatra por obra y gracia de la música española.

Teresa Sanjurjo, doña Letizia, Javier Fernández, Pedro Sanjurjo y Gabino de Lorenzo.
Teresa Sanjurjo, doña Letizia, Javier Fernández, Pedro Sanjurjo y Gabino de Lorenzo.

Invitó a los chicos a disfrutar, ahí puso el quid de la cuestión, pero reconoció que no todo es pasarlo bien. Doña Letizia tomó la palabra en primer lugar en el turno de intervenciones y le invitó a hablar de lo que hay detrás del disfrute, del «muchísimo esfuerzo, dedicación y sacrificio que exige la música». Montalvo confirmó: «Es fundalmental, porque puedes tener talento pero si no te esfuerzas al 100% es muy complicado». Claro que dejarse la piel en algo que se disfruta, se goza y es placer mayúsculo, es menos esfuerzo. «Siempre he pensado que el lugar donde más a gusto estoy es en el escenario tocando el violín, me encanta estar en el camerino, escuchar el murmullo del público antes de salir a escena para intentar que la gente se emocione con la música».

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La emoción no se hizo esperar. Apareció ipso facto. Jesús Gómez a la guitarra y Miguel Santiago a la percusión se unieron a Paco Montalvo en el escenario para acabar poniendo al público en pie con la propina final, el 'Entre dos aguas' de Paco de Lucía, de quien también interpretó 'La Barrosa'. Memorables fueron también sus 'Lágrimas negras'.

Hubo más música. La Reina se hizo la foto de familia con los alumnos de los cursos y a las puertas del Auditorio Príncipe Felipe le esperaba una bonita furgoneta 'vintage' que estos días recorrerá las calles de Oviedo para ofrecer conciertos al aire libre. Seis alumnos de flauta travesera y clarinete (María Gallego, Cristina Santirso, Pedro Barjollo, Daniel Torres, María Rodríguez y Nel Ferreiro) la obsequiaron con 'The Entertainer', de Scott Joplin, o lo que es lo mismo, la música de 'El Golpe', y el 'Tico, tico no Fubá' de Abreu. Pegaba fuerte el sol en esos momentos en Oviedo, que durante las próximas dos semanas disfrutará de las numerosas actividades paralelas vinculadas a los cursos.

La Reina posa con los alumnos de los cursos para la foto de familia.
La Reina posa con los alumnos de los cursos para la foto de familia.

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