Fallece a los 65 años René de Coupaud, figura clave de la música asturiana

René de Coupaud, en un estudio de grabación. / PALOMA UCHA
René de Coupaud, en un estudio de grabación. / PALOMA UCHA

Fue responsable del Taller de Músicos de Gijón durante un cuarto de siglo, arreglista de figuras como Camilo Sesto y maestro de decenas de bandas e intérpretes

E. C. GIJÓN.

La vida de René de Coupaud Villarrubia, además de su familia -su mujer María Dolores y sus dos hijos, Javier y Pablo-, fue la música. Y, ayer, decenas de bandas e intérpretes de toda Asturias se quedaron mudos al saber que un infarto acababa a los 65 años con la vida del maestro, del que quienes le conocían destacan su compromiso y un dedicación, su capacidad de trabajo y su humildad.

Hacía justo un año que René de Coupaud se había jubilado, poniendo así la coda a una vida laboral en la que se convirtió en una figura clave de la música asturiana y a una impecable trayectoria como responsable del Taller de Músicos de Gijón de la Fundación Municipal de Cultura durante un cuarto de siglo en el que demostró un profundo amor y respeto por su profesión. En el que su experiencia y su empatía le facilitaron las relaciones con músicos de todos los géneros -de la clásica al pop, el rock, la electroacústica o los sonidos tradicionales-, pero, sobre todo, del jazz.

Él fue el creador del ciclo 'Jazz en el Centro', una cita ineludible para los melómanos gijoneses que contribuyó, desde noviembre de 1996, a potenciar la afición a esta música y también el artífice de los 'Talleres de Improvisación Musical', por los que pasaron la gran mayoría de los músicos de jazz asturianos en sus inicios, además de alumbrar el diseño de los cursos de música que se vienen impartiendo en la Universidad Popular desde principios de los noventa.

Así que su legado continuará como una de las señas de identidad de la vida musical y cultural de Gijón y de Asturias. Como la impronta indeleble de quien, con apenas cinco años y un talento innato, demostró que ya tenía una facilidad extraordinaria para repetir las canciones que sonaban en la radio, por lo que su padre decidió enviarle a clases con un profesor de solfeo y piano. René, madrileño de nacimiento, se trasladó con su familia a Gijón a los nueve años. Corrían los comienzos de los sesenta y, mientras estudia piano en el Conservatorio de Oviedo, entró a formar parte del grupo de música de cámara del Ateneo Jovellanos de Gijón.

Su interés por la llamada música ligera le lleva a inaugurar, en 1969, el piano-bar La Belle Nuit, tocando todo tipo de repertorios. Y, un año después, entra a formar parte de la Orquesta Sherezade, con la que actúa regularmente en la sala de fiestas Acapulco y con la que estuvo tres años, para pasar a integrar, después, Susan y los Sonor, con quienes grabó su primera maqueta discográfica en 1972.

Para muchos músicos de su generación, René de Coupaud será también especialmente recordado por formar parte de la banda de soul nacional Alcatraz, con músicos procedentes del famoso grupo Los Canarios.

Fue en aquella época en la que empezó a forjar su versatilidad como teclista, arreglista y director musical, trabajando con artistas como Danny Daniel, Donna Hightower, Joan Baptista Humet, Juan Carlos Calderón, Ángela Carrasco, Albert Hammond y, sobre todo, Camilo Sesto. Y así fue como llegaron las extensas giras por Europa y América, pero también la inevitable sensación de querer frenar el ritmo y buscar nuevos aires profesionales más cerca de los suyos. La misma que le hizo regresar a Asturias, fijando su residencia en Oviedo, donde comienza su actividad como organista de la iglesia de San Juan el Real.

En la historia de la música popular asturiana, el nombre de René de Coupaud aparece muy ligado al de Pedro Bastarrica. Juntos llevaron el timón de los Estudios Norte, primeros estudios de grabación que se crearon en Asturias allá por 1981, que posteriormente pasaron a denominarse Estudios Eolo y en los que se grabaron los primeros álbumes de Ilegales, Los Locos, Xentiquina, Carlos Rubiera, Llan de Cubel o Salón Dadá, así como varios discos para Nuberu, Jerónimo Granda, Rosa María Lobo, Joaquín Pixán o Los Tres Sudamericanos.

En todos ellos intervino como técnico de sonido, compaginando en muchas ocasiones esta labor con la de productor y compositor, guiando los primeros pasos hacia la profesionalización de no pocas bandas y siendo un maestro para muchos, una labor que compaginó con el mundo de la publicidad, realizando diferentes sintonías para radio y televisión.

Premio AMAS de honor y docente de cientos de alumnos -de la Universidad al Conservatorio del Nalón, el Instituto Música, Arte y Proceso de Vitoria o los Centros de Profesores de Avilés y Gijón-, los restos de René de Coupaud Villarrubia serán incinerados en la intimidad familiar y mañana, a las cinco de la tarde, tendrá lugar el funeral en la iglesia gijonesa de San Esteban del Mar, en El Natahoyo, donde la música estará de luto.

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