Gasolina, salitre y mucho rock and roll

La Espasa está llena de música, tiendas de campaña y ambiente festivo. :: FOTOS: NEL ACEBAL

El Motorbeach prevé reunir a 6.000 asistentes el sábado en La Espasa para ver a Marky Ramone y The Fuzztones

P. A. MARÍN ESTRADA

Buena mezcla y buen ambiente eran las palabras más repetidas ayer entre los asistentes al festival Motorbeach que reunirá sobre la playa de La Espasa en Caravia a cientos de aficionados al surf, las motos, los vehículos míticos y el rock'n'roll hasta el próximo domingo.

En las primeras horas de la tarde la afluencia de público comenzaba a hacerse notar por el camino de acceso al recinto desde la N-632 y el personal de la organización iba distribuyendo a los recién llegados hacia los diversos aparcamientos. Las dos zonas de acampada: libre o glamping (alquiler de tiendas) recibían a sus primeros huéspedes y en el escenario sonaban ya los grupos de un cartel que encabezan el Marky Ramone y The Fuzztones: «Mañana (fecha de ambos directos) esperamos unas 6.000 personas, probablemente vengan más», señalaban los organizadores.

Amigos de la 'beach life' en todas sus modalidades y de las más diversas procedencias recorrían los distintos espacios del festival y saboreaban esas primeras horas. Bajo la carpa del bar, Fernando, Silvia, Carlos, Cristina y otros amigos, refrescaban sus gaznates recién llegados en sus motos desde Valladolid: «Vinimos por casualidad y creo que nos quedaremos hasta el final», apuntaban divertidos hacia su alrededor. En la mesa de un foodtruck cercano, Kiki y Juandi, con sus hijas Candela y Sara, reponían fuerzas tras el viaje que los había traído en su furgoneta desde el Puerto de Santa María: «Donde haya buen ambiente y rock'n'roll ahí estamos nosotros», afirmaba la pareja mientras cada una de sus pequeñas se autodefinía ante la diversidad reinante: «Surfera», respondía Candela y su hermana Sara añadía: «Yo rockera».

Antonio y Lola, dos veteranos moteros de Guadalajara, descubrían este verano el festival y parecían encantados, visitando el mercadillo: «Está bien esta mezcla de gente y el sitio es espectacular entre la playa y la montaña». Entre los puestos, los portugueses Joao y Tiago, ofrecían sus creaciones artesanales: botas y zapatos de piel inspirados en el calzado de los pastores de su país. A su lado fabricantes manuales de tablas, skates y vendedores de toda clase de ropa y complementos para distintas tribus del festival. En el circuito de Dirty Track, Ferrán Mas, actual campeón de Inglaterra en esta modalidad, abría surcos con su joya vintage, una Bultaco Astro casi alada. Y era solo el comienzo del Motorbeach.

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