Gijón Al ritmo de David Bisbal

El artista almeriense reúne a 2.500 personas en el Palacio de los Deportes para bailar al ritmo de sus caderas

P. A. MARÍN ESTRADAGijón.

Había prometido una noche mágica, llena de sorpresas y alegría, y lo cumplió. David Bisbal llenó anoche de energía el Palacio de Deportes ante algo más de 2.500 fieles, en un concierto que daba el pistoletazo de salida a la Semana Grande de Gijón y en el que el artista almeriense presentó los temas de su nuevo disco, ‘Hijos del mar’, conjuntados con una buena muestra de los que le dieron el éxito desde el inicio de su carrera músical.

Cinco minutos después de la hora señalada, las luces se apagaron, un enorme cubo rojo de neón descendió sobre el escenario y Bisbal se presentó ante los gijoneses e invitados con americana azul y camisa blanca para cantar ‘Mi norte es tu sur’. Otros cubos de neón, que cambiabarían más tarde de color, encierran en su interior a los miembros de su banda y ya con las primeras estrofas, las primeras filas eran todo fervor y griterío, aunque en el grueso del público seguía el espectáculo desde las gradas. La voz era lo que mejor sonaba, porque el enorme Palacio hacía que la música sonase algo apelmazada.

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Después vinieron ‘Antes que no’, del nuevo disco y un guiño a su etapa anterior con ‘Esclavo de tus besos’. «¡No se escucha!», animó Bisbal a sus fieles tras golpearse el corazón y agradecer: «Esta es mi gente». Saludó después: «Buenas noches, Gijón, y a toda la gente que ha venido a Asturias, al paraíso, a todos los que nos siguen desde el principio». Fue su manera de empezar a marcar el ritmo trepidante que mantuvo en su actuación hasta los bises finales. Poco a poco irían apareciendo ‘Quiero perderme en tu cuerpo’ y ‘Culpable’, canción que cantó, como viene haciendo en esta gira, junto a un pequeño de ‘La voz kids’, en este caso el lucense Edgard, que había congregado también a algunos compatriotas del otro lado del río Eo.

Y es que si algo no ha cambiado en este David Bisbal que se mueve al son del funky o de los sintetizadores es la potencia que trasmite su voz en cada canción, esa furia del sur –latina al otro lado del Atlántico– que impregna su estilo y que su público agradece especialmente al volver a escuchar ‘Lloraré las penas’ o ‘Ave María’, la guinda con la que suele cerrar sus directos en esta gira. Ovaciones, aplausos y ‘selfies’ sin fin.

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