Los guardianes de las melodías

De abajo arriba y de izquierda a derecha, Cristina Redondo (tesorera), Miguel Rodríguez (vicepresidente), María José Carbajo (vocal), Ramón Avello (presidente), José Manuel San Emeterio (secretario), Margarita de Las Heras (voca) y María Fernández (vocal). / JORGE PETEIRO
De abajo arriba y de izquierda a derecha, Cristina Redondo (tesorera), Miguel Rodríguez (vicepresidente), María José Carbajo (vocal), Ramón Avello (presidente), José Manuel San Emeterio (secretario), Margarita de Las Heras (voca) y María Fernández (vocal). / JORGE PETEIRO

Una renovada directiva trata de mantener con vida a la Sociedad Filarmónica de Gijón, entidad con 110 años de rica historia

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA GIJÓN.

El próximo 12 de octubre la Sociedad Filarmónica de Gijón abre su temporada de conciertos con una gala lírica protagonizada por el barítono Carlos Álvarez, la soprano Rocío Ignacio y el tenor Jorge León. Será una nueva cita con el calendario musical de la ciudad de una entidad que en abril de 2018 cumplirá sus 110 años de existencia. Tras superar una situación crítica, su nueva directiva, presidida por Ramón Avello, mira al futuro abriéndose al público gijonés y buscando la complicidad de la savia joven en nuevos socios que garanticen su supervivencia.

Su actual presidente rememora el contexto en el que nace la entidad, fundada el 2 de abril de 1908 en el 'foyer' del Teatro Dindurra: «Es la edad de oro de estas sociedades, la de Gijon y la de Oviedo son pioneras. Siguen el modelo de la Filarmónica de Madrid. Representan el único medio de difusión musical y llegan a ser muy potentes». Su primer presidente es Domingo de Orueta, un ingeniero malagueño que había establecido en El Natahoyo una fábrica siderúrgica y prototipo del industrial ilustrado gijonés de cuyas inquietudes culturales y sociales habían surgido entidades como el Ateneo Obrero -fundado en 1881-, con el que aparece relacionada la Sociedad Filarmónica desde sus comienzos, como recuerda Avello: «Aunque las filarmónicas son un fenómeno burgués, la de Gijón estuvo muy vinculada al Ateneo Obrero y llegó a haber un bono económico para sus socios».

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El concierto inaugural tendría lugar en el Dindurra el 6 de mayo con la actuación del Doble Quinteto de París y un programa formado por piezas de Bach, Beethoven y Schubert. La nueva entidad iniciaba su andadura y un periodo de creciente esplendor que se prolongaría hasta la Guerra Civil: «La Sociedad vive su época dorada entonces. Los grandes intérpretes de la primera mitad del siglo XX pasan por aquí: Falla, Casals, Thibau, etcétera, explica su actual presidente, y recuerda que «una de las mejores temporadas fue la del 35: viene Rubinstein, que repetirá meses después». En el libro de firmas de la entidad se pueden ver las dedicatorias que estampó el músico polaco con enérgica caligrafía: en la primera, fechada el 26 de octubre, expresa «el afecto que siento por la noble Filarmónica de Gijón» y le desea una «larga existencia»; el autógrafo del 21 de abril del 36 muestra que el lazo afectivo se ha afianzado: «Con todo el cariño de un viejo amigo», rubrica.

En el histórico libro -uno de los pocos documentos que se salvó tras la contienda civil- , junto al de Rubinstein, aparecen escritos de su puño y letra nombres como los del director Enrique Fernández Arbós, el compositor Joaquín Rodrigo o el poeta Gerardo Diego, docente en el Instituto Jovellanos y muy vinculado a las actividades de la Filarmónica. El escritor llegaría a protagonizar en abril de 1944 una conferencia-concierto en el Teatro María Cristina ante el decorado que otro amigo de la entidad, el artista Nicanor Piñole, había pintado para el escenario.

El periodo que siguió a la Guerra Civil, sin ser tan brillante como el anterior, no disminuiría el interés de la sociedad melómana por ofrecer propuestas de gran calidad musical. Avello, que en su faceta de crítico e investigador ha dedicado varios trabajos a la historia musical de la ciudad, resume así el periodo: «Después de la guerra, muchas filarmónicas desaparecen. La de Gijón sigue y con una época bastante buena hasta finales de los sesenta». Por las veladas de la Filarmónica pasarán orquestas como la de Cámara de Stuttgart, dirigida por Karl Munchinger, intérpretes como Nicanor Zabaleta o cantantes como Alicia de La Rocha y Caballé.

Con la llegada de la democracia, la entidad entra en una etapa crítica de la que tardará en recuperarse, debido a que, «a partir de ese momento, son los propios ayuntamientos y otras entidades públicas quienes se ocupan de la difusión musical», cuenta su presidente. En las décadas siguientes la sociedad entra en un serio declive y está a punto de disolverse en dos ocasiones, ambas tras la renuncia de los últimos presidentes de la entidad: Fernando Figaredo y Faustino González Alcalde. Hoy, bajo la batuta de Ramón Avello, busca horizontes en los que continuar ofreciendo nuevas propuestas musicales para la ciudad en la que nació hace casi 110 años y también el apoyo de esta para alcanzarlos, algo sin duda muy necesario para una Sociedad que, como afirma su actual presidente, «es patrimonio histórico de Gijón».

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