El 'infierno' de excesos de Avicii

Avicii, en uno de sus conciertos. /
Avicii, en uno de sus conciertos.

El DJ sueco ha fallecido en Omán. Se retiró hace dos por prescripción médica, tras sufrir una pancreatitis severa

E.B

Avicii, nivel más profundo del infierno budista, era el nombre artístico de Tim Bergling, el afamado DJ sueco que ayer fallecía con apenas 28 años dejando tras de sí una intensa carrera musical con éxitos como 'Levels' o 'Wake me up'. Bergling, cuya muerte sobrecoge a los amantes de la música electrónica, se aupó a la cima de la música electrónica actuando en la boda del príncipe Carlos Felipe de Suecia y acumulando una fortuna de 75 millones de dólares, solo superado por Tiësto y Calvin Harris. Pero en su ascenso meteórico se dejó la salud: los médicos le obligaron a parar tras sufrir una pancreatitis y reventarse la vesícula.

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«Estoy tan ocupado que muchas veces no sé ni en que ciudad estoy», «no me cuesta encerrarme durante 60 horas en el estudio sin dormir». Ese era el ritmo de vida de Avicii, según contaba en entrevistas a «Times» o «The National». El inicio de su carrera supuso un sinfin de fiestas que derivaban en alcohol y drogas. En 2012, una gira frenética avivó su adicción a la bebida y solo un ingreso hospitalario frenó su consumo.

«Viajas mucho, vives en una maleta, vas de un lado para otro y te ofrecen alcohol gratis en todas partes. Era raro si no bebías», se justificaba el joven en una entrevista para «GQ». Dejó la bebida, pero el daño era irreparable: volvía a ser ingresado en 2014 con náuseas, fiebre e infección de vesícula. Tuvo que cancelar varias sesiones y paralizar la inauguración de su propio hotel en Miami, a 800 dólares la habitación. «Me tomé un mes de descanso obligado, pero estaba en el estudio 12 horas al día y luego empecé a viajar. Si quieres estar en esta industria tienes que pinchar en todos los sitios y estar en todas partes», apuntó.

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Un ritmo de vida que el DJ sobrellevaba con champán por la noche, Bloody Marys en el aeropuerto y vinos en el avión. «Soy tímido y me ponía nervioso. Necesitaba confianza y me la daba el alcohol, me convertí en una persona dependiente», narraba el joven en una entrevista. Y eso que, reconocía, dejar la bebida al lado tuvo premio, ya que «en la primera fiesta a la que acudí sobrio conocí a mi novia».

Pese a que dejó la bebida a un lado, Avicii siguió siendo el rey de la fiesta. En 2016, cuando el sueco anunciaba su retirada, sus fans comentaban su aspecto demacrado y cómo intentaba ocultar su alopecia con su gorra. Entonces, Mike Posner sacaba «I took a pill in Ibiza», un tema en el que hablaba de cómo había consumido drogas «para demostrarle a Avicii que molaba».

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