«Si llegamos a los 300 socios, es factible continuar»

Ramón Avello, actual presidente, en el Teatro Jovellanos. /  PETEIRO
Ramón Avello, actual presidente, en el Teatro Jovellanos. / PETEIRO

«Queremos que la Filarmónica esté más entroncada con la realidad de Asturias y de Gijón» Ramón Avello Presidente de la Filarmónica

P. A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

Ramón Avello, crítico y colaborador de EL COMERCIO, preside desde finales del pasado año la Sociedad Filarmónica de Gijón, una entidad que en abril de 2018 cumplirá los 110 años de existencia y que estuvo a punto de desaparecer tras la dimisión de su anterior presidente, Faustino González Alcalde. Su actual responsable nos habla de los retos a los que se enfrenta la Sociedad para seguir adelante y de la programación musical que ofrece en la temporada que está a punto de iniciar.

-Cuando asumió esta responsabilidad, la Filarmónica se hallaba en un momento crítico.

-Era un barco que iba escorando hacía tiempo y, si no se vino a pique, fue gracias a su anterior presidente. Cuando él lo deja, la situación está saneada en lo económico: hay un remanente de dinero que se había ido conservando y que permite continuar. El problema era que nadie quería hacerse cargo de la directiva y, sobre todo, el número de socios: unos 200, con bajas por motivos de edad y sin expectativas de renovación generacional. Había también un problema de visibilidad de la propia sociedad.

-Una de las primeras decisiones que toman es la de abrir los conciertos al público...

-Claro, fue una decisión difícil porque tal vez no la entendiesen algunos socios, pero no cabía otra: no podemos ser una especie de sociedad secreta. Los conciertos se hacen en un teatro público y no parece tampoco lógico organizarlos solo para que asistan 180 personas. La programación ofertada puede ser, además, un atractivo para incorporar nuevos socios.

-¿Se plantean el diseño de una programación más atractiva?

-Se trata más bien de darle cierta coherencia para que siga teniendo razón de ser una Sociedad Filarmónica en la actualidad. El primer criterio sería apostar por música de cámara y de solistas, ya que no podemos competir por traer grandes formaciones. En segundo lugar, primar los repertorios hacia la música española y hacia la creación actual, que la música del XX y el XXI tenga su espacio. Por último, intentar promocionar especialmente a intérpretes españoles y asturianos. Queremos que la Filarmónica esté más entroncada con la realidad de Asturias y de Gijón. En los últimos meses hemos tenido altas de gente joven y, si llegamos a los 300 socios, es factible continuar.

-¿Se consideran bien tratados por las instituciones de la ciudad?

-Hay muy buena relación con el Teatro Jovellanos y el acuerdo que tenemos nos permite realizar la programación y disponer del teatro para los conciertos. Recibimos también una subvención municipal, que, si no es comparable a la que tiene la Filarmónica de Oviedo, por poner un ejemplo de una ciudad con una programación musical muy ambiciosa, sí nos ayuda. Tal vez lo que echamos en falta es un reconocimiento a la entidad por su trayectoria histórica y por ser patrimonio cultural de Gijón. Creo que la Sociedad tiene méritos para recibir una Medalla de Oro de la ciudad.

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