Un asturiano, el participante más joven que gana el concurso de gaita más prestigioso del mundo

Jaime Álvarez, en el concurso de canción asturiana de Les Mines. / PARDO
Jaime Álvarez, en el concurso de canción asturiana de Les Mines. / PARDO

Hevia estrenó en Lorient 'Al son del indianu' mientras que el Pravianu ofreció en el festival francés una clase magistral | El trofeo de gaita más prestigioso recayó en el más joven de los participantes, Jaime Álvarez Fernández

ALBERTO PIQUERO LORIENT.

Si decir Festival Intercéltico de Lorient es, entre otras muchas cosas, hablar del reino de la gaita; aludir al Trofeo MacCrimmon -anteriormente, McCallan- es mencionar un premio que en palabras del joven ganador de esta recientísima edición, Jaime Álvarez Fernández (Oviedo, 2000), «es lo máximo a lo que puede aspirar un gaitero». Competía por segunda vez, habiendo obtenido el año pasado la cuarta posición; pero se ve que el el puntero y el roncón no son ajenos a lo que comienza a convertirse en una saga familiar, pues su hermano Álvaro Álvarez Fernádez fue merecedor del mismo galardón en 2014 y 2015. Allí estaba, a su lado, declarándose orgullosísimo de su hermano menor.

En tono de humor, después de secarse las lágrimas que no fue capaz de contener, Jaime explicaba que «debe ser cosa de genes». En realidad, la emoción le desbordaba: «Lo que siento ahora mismo es una inmensa alegría, aunque todavía no me lo acabo de creer». Detrás de esa felicidad, hay no solo talento natural, sino una voluntad y una disciplina muy significativas: «Desde que acabé las clases en junio, he dedicado todo el día a preparar esta participación en Lorient, mañana y tarde. Tres horas con la gaita, escuchando música y practicando las piezas con la flauta dulce».

Lleva desde los diez años al pie del fuelle, lo que ya le ha proporcionado importantes satisfacciones anteriores. Ha sido reconocido en las categorías jóvenes con primeros premios en en el Memorial Gaiteru Llibardón, y sucesivamente, en 2013, 2014, 2015 y 2016, en el Memorial José Huerta de Villaviciosa. Actualmente, es miembro de la Banda de Gaitas Xácara, también de la bandina l'Ayalga del grupo de baile Filandón y colabora con la Banda de Gaitas Picos de Europa, del concejo de Cabrales.

En el certamen del Festival Intercéltico de Lorient que acaba de coronarle -el cual exige interpretaciones en la gaita asturiana, gallega y bretona-, las composiciones que eligió fueron, respectivamente, Jota del centro y floréu de Remis, «que era lo más representativo y potente para el concurso»; dos muñeiras y una jota, por lo concerniente al instrumento gallego, y 'Gavotte Pourlet', en el apartado bretón.Se suma de este modo, además de al linaje familiar, a una estirpe de gaiteros merecedores de idéntica distinción, en la que figuran Hevia, los hermanos Tejedor o Carlos Núñez.

El jurado estuvo compuesto por dos representantes de Bretaña, dos de Galicia y dos de Asturias, siendo los de nuestra tierra Iñaki Santianes, delegado de Asturias en el Festival, director de La Laguna del Torollu y acreditado compositor, y Vicente Prado, El Pravianu.

Master class

La celebración fue en el Palacio de Congresos de Lorient, eje del festival, donde durante la mañana había impartido precisamente una master class Vicente Prado, El Pravianu. Y ya el veterano gaitero y 'luthier' comentaba en esa sesión que «tradicionalmente, en las fiestas asturianas, se empezaba despertando a los vecinos en primeras horas de la mañana con las alboradas de la gaita, tras lo que la gaita asimismo se incorporaba a la misa y ya en la tarde invitaba al baile». Mañana, tarde y noche. Podría asegurarse que algo así es lo que aconteció en esta jornada sabatina del Festival Intercéltico, que en esta edición tiene como protagonista a Escocia. La gaita asturiana no dejó de sonar en ninguna de las agujas del reloj, ya que para cuando la Luna estuviera en lo alto, se iba a asomar Hevia a uno de los espacios legendarios que dispone la convocatoria, el Espace Marine, presentando en primicia mundial su última producción, 'Al son del indianu', concierto del que daremos cuenta el próximo lunes.

El gaitero de Villaviciosa compareció ante la prensa con sombrero Panamá, que más que un atuendo, en este caso se trata de un acompañamiento del propio disco a estrenar. Relató que lleva tres años viviendo en la República Dominicana, embarcado en este proyecto que «después de unos años de silencio» por fin verá la luz. Pero, previamente, quiso evocar «lo feliz que me hace retornar a Lorient y los muchos recuerdos que me trae a la memoria».

Comentó (en francés muy fluido) que «más de un millón de asturianos embarcaron el siglo pasado para las Américas, a Buenos Aires, a México, a Cuba, y allí se fuez mezclando de un modo natural el sonido de la gaita y la música latina».

De ahí surgió la idea que ha ido elaborando con el talento que se le reconoce. «Es una propuesta que se puede comparar con mi primer disco, 'Tierra de nadie', en el sentido de que también consistió en una acumulación de ideas que fueron tomando forma». De tal manera que, según anunció, la velada sabatina iba a poner bajo las estrellas «un cruce de aires asturianos con el tango, el bolero, la cumbia, el fox trot... y el rock and roll». A su alrededor, en torno a la gaita, tanto la tradicional como la elétrónica multitímbrica, «saxofón, trombón, trompeta, percusión latina, batería piano y bajo». La promesa de una locura colmada de armonía.

Lisardo Lombardía, el director asturiano del Festival Intercéltico de Lorient, le trajo a la memoria cuando en 2013 presentó en este mismo lugar una adaptación a la gaita de 'Asturias', de Isaac Albéniz. Ahora, habrá una originalidad añadida. Se titula 'Asturias ChaChaCha'. Es una de las banderas de 'Al son del indianu', entre las que también están desde 'Carretera d'Avilés' a 'El día que me quieras en La Habana', 'Alborada merengada', 'El son de la capitana' o 'Guantanamera'. Lo dicho, gaita asturiana desde el alba hasta el fin de fiesta en tierras galas.

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