«Lo mejor siempre está por llegar»

Rosana Arbelo, megáfono en mano, durante uno de sus conciertos. /  E. C.
Rosana Arbelo, megáfono en mano, durante uno de sus conciertos. / E. C.

La artista canaria apela a que todos nos pongamos de acuerdo, con lo que a su juicio «podríamos cambiar el mundo» Rosana presenta mañana en el Teatro Jovellanos 'En la memoria de la piel'

ALBERTO PIQUERO GIJÓN.

Más de diez millones de discos vendidos han girado a su alrededor, a los que ahora va sumando las canciones del álbum 'En la memoria de la piel', que presentará mañana, viernes, en el Teatro Jovellanos. Es Rosana (Lanzarote, 1963), quien junto a cada respuesta acostumbra a regalar una risa cristalina.

-¿Nacer en una isla imprime carácter?

-En una isla, no sé; en una isla canaria, seguro. Se refleja en la música que seamos islas españolas que están al lado de África, que mantenemos grandes vínculos con Latinoamérica, rodeadas por turistas de todo el mundo y que vivimos una hora antes que en la península...

«El miedo es un freno invisible que te impide hacer cosas. Y la vida es muy corta»

-A los veinte años se fue a Madrid y en un suspiro se le abrieron las puertas del mundo, con 'Lunas rotas'... ¿Un cambio muy grande?

-Sí, en hora y media de vuelo. Pasé de ser una persona desconocida a tener discos de oro, sin marketing y cuando no existían las redes sociales. Igual que un disco puede cambiar una vida, yo digo que si nos pusiéramos todos de acuerdo podríamos cambiar el mundo.

-Las letras de algunas de las canciones de 'En la memoria de la piel' continúan siendo una apasionada declaración de amor. ¿Las decepciones del camino no enfrían el amor?

-¿Sabes lo que pasa? Que lo que creo es que lo mejor siempre está por llegar. Cuando caigo, lo hago muy profundamente; pero procuro que dure poco tiempo.

-Decía en una declaración que «el miedo me da valentía». ¿En el arte y en la vida?

-Totalmente. Miedo a que se muera alguien querido, claro; pero a todo lo demás, no. El miedo es un freno invisible que te impide hacer demasiadas cosas. Y la vida es muy corta. Si alguien me dice que eso no se puede hacer, es lo que me pone las pilas. Las utopías no son más que lo que todavía no hemos conseguido.

-Su primer álbum fue 'Lunas rotas', el segundo 'Luna nueva' y en 2013 editó '8 lunas'. ¿Qué le pasa con nuestro satélite?

-(Grandes risas). No hay mucho misterio. El título del primero fue por descarte. Pensamos en otra canción, 'A fuego lento', pero podía parecer un recetario de cocina. O en 'Nadie más que yo', que se antojaba prepotente... 'Luna nueva', que tuvo su cachondeo, fue para arreglar las 'Lunas rotas'... '8 lunas', que fue un recopilatorio especial con duetos, se debió a que era el octavo álbum.

-Usted compuso el himno para la selección española en el Mundial de Fútbol de Francia, en 1998. ¿Tiene opinión sobre la letra del himno nacional que ha escrito Marta Sánchez?

-Yo no hice aquella canción con la sensación de un himno. Sólo quería que molara. No me he planteado lo de la letra de Marta Sánchez, aunque pienso que son prioritarias otras cosas, que la gente deje de sufrir los agobios sociales que padece o la violencia que nos circunda. Esos son los asuntos que tengo en la cabeza; pero, en todo caso, que decida la mayoría.

-¿Cuál es su relación con Asturias?

-Antes de venir la primera vez, hace muchos años, me habían dicho que el público no era tan efusivo como en el Sur. Comprobé desde el instante inicial que o me habían engañado o Asturias estaba llena de andaluces (más risas).

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