La melodía callada de monjas compositoras

Las voces femeninas fueron protagonistas del concierto del Festival de Música Antigua. / FOTOS: DANIEL MORA

El conjunto DeMusica Ensemble rescató con su actuación viejas obras escritas por mujeres tras las muros de los conventos El Antiguo Instituto volvió a llenarse para un nuevo recital del Festival de Música Antigua

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA GIJÓN.

Su nombre no siempre aparece citado en la historia de la música o la cultura europeas, pero existieron, estudiaron y compusieron partituras que aún hoy nos siguen conmoviendo con su belleza y espiritualidad. Fueron monjas y sus trabajos y sus días transcurrieron tras los muros de los conventos, uno de los pocos espacios en los que una mujer con talento creativo podía desarrollarlo con plenitud. Su memoria y su obra fueron recordadas ayer en el Festival Música Antigua con un concierto a cargo de DeMusica Ensemble y una conferencia de su directora María Ángeles Zapata Castillo.

Un contrapunto actual de estas mujeres, sor María Covadonga Querol de Bascarán, monja benedictina del Monasterio de San Pelayo de Oviedo, organista e intérprete de cítara además de archivera del convento ovetense, acompañó en la charla previa al concierto de anoche en el Antiguo Instituto a la directora de DeMusica Ensemble. Recordó a San Agustín -«Cantar es orar dos veces»- para evocar la historia musical de su orden: «Mil años rezando mediante el canto», resumió. Desde sus orígenes hasta hoy, con siete discos grabados de gregoriano y hermanas como sor Ángeles Álvarez Prendes, que a sus más de ochenta años, sigue componiendo e interpretando obras litúrgicas. Su dote al ingresar en la Orden «fueron sus conocimientos musicales, como la de tantas hermanas», señalaba ayer su compañera.

La alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, fue la encargada de presentar el concierto en el patio del Antiguo Instituto. En sus palabras resaltó la invisibilización histórica de las mujeres, un estigma que en la música «significaba el silencio», afirmó. Y elogió el trabajo de agrupaciones como DeMusica Ensemble por recuperar la obra escrita por manos femeninas.

Sor María Covadonga Querol, de las Pelayas, participó en una charla previa al concierto

Las componentes del conjunto vocal iniciaron el recital con la interpretación desde el arco de entrada al patio del responsorio 'O clarissima mater', de la compositora alemana Hildegar von Bingen (1098-1179). Considerada una de las figuras intelectuales más influyentes del medioevo, mística, música y escritora, fue reconocida en 2002 como Doctora de la Iglesia por el papa Benedicto XVI.

Ya en el escenario, las voces de Susana Almazán, Eva Sánchez, Susanna Vardayan, Núria Díez y la propia María Ángeles Zapata interpretaron el resto del programa, acompañadas a la clave por Javier Sáez. De la mano de monjas compositoras como las italianas Sulpitia Cesis (1577-1619), Chiara Margarita Cozzolani, Bianca Maria Meda, Isabella Leonarda (todas del S.XVII) o la castellana Gracia Baptista (S.XVI), autora de la primera composición publicada por una mujer, recorrieron el Renacimiento y el Barroco a través de estas partituras escritas tras los muros monásticos por unas creadoras que ahora recuperan su lugar en la historia musical.

El Festival de Música Antigua de Gijón volvió a registrar un lleno en el patio del CCAI, su sede habitual, con sonoros aplausos para las intérpretes. Hoy es el turno para una de las semifinales del concurso de la especialidad, a las 19 horas, con entrada también gratuita.

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