Mexico, capital del bell canto

Javier Camerana, durante el concierto de ayer. /  H. Á.
Javier Camerana, durante el concierto de ayer. / H. Á.

Javier Camarena sorprende en un concierto de caso tres horas en el Auditorio Príncipe Felipe

RAMÓN AVELLO OVIEDO.

El tenor Javier Camerana está considerado como una de las cimas interpretativas del repertorio belcantista, representado por las obras de Rossini, Bellini y Donizetti. Camerana es el tenor de los bises históricos en grandes teatros como el Metropolitan o el Real y de los sobreagudos imposibles. Pero además del virtuosismo vocal, domina el 'legato' homogéneo y continuo, los acentos líricos y la belleza de los adornos. Todo eso hace de él un doble tenor. Tenor de gracia o ligero, por su agilidad y facilidad en el agudo, pero también un tenor lírico por su densidad expresiva y su empatía comunicativa. Ayer, protagonizó en el Auditorio Príncipe Felipe, junto con la mezzo Guadalupe de Paz y arropados por Oviedo Filarmonía bajo la dirección de Iván López Reinoso, todos ellos mexicanos, una memorable gala musical. El Auditorio estaba prácticamente lleno.

En el programa, no sólo las obras belcantistas habituales en el repertorio del tenor, sino también composiciones de un segundo romanticismo como las arias de Berlioz, Massenet o Verdi, interpretadas en la segunda parte. A esto hay que sumar, fuera del programa, una tercera parte mejicana que provocó los delirios del público: 'El danzón número 2' de Arturo Márquez, la canción mejicana 'Si yo encontrara un alma' y el bolero 'Júrame'.

López - Reinoso, al frente de Oviedo Filarmonía realizó una meritoria labor concertadora. Extrajo nervio, a veces descontroló un poco los volúmenes, dio una buena coherencia a la orquesta, destacando especialmente los vientos metales, por ejemplo la trompeta en la introducción del aria de 'Don Pascuale' o la obertura de 'Nabucco', esta muy apludida.

La primera parte estuvo dedicada a Bellini, Donizetti y Rossini, la quintaesencia del belcanto. Camerana hizo algunos cambios en el programa introduciendo al final de esta primera parte el famoso aria 'Mis amigos'.

Con seguridad y firmeza Camerana se adentró en la segunda parte en un repertorio francés y verdiano de gran expresividad. Un lirismo de buena ley que descubre otras facetas del cantante mejicano, como el aria de Welther, 'Pourqoi ne réveiller'.

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