Música para cambiar un poco el mundo

El rapero saharaui Kami Rapstyle hace un alegato en defensa de los derechos de su pueblo a través de la música. / PURIFICACIÓN CITOULA

Rodrigo Cuevas, Rafa Kas, Kami Rapstyle y Bombai unen fuerzas con la OCAS en un concierto solidario

PABLO A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

Una banda de pop emergente (Bombai), un rockero de toda la vida (Rafa Kas), un rapero saharaui (Kami Rapstyle) y un agitador folklórico de aquí te espero como Rodrigo Cuevas se conjuraron ayer en el Teatro de la Laboral con la Orquesta de Cámara de Siero (OCAS) para apoyar con su música el proyecto solidario que impulsa la agrupación sinfónica: Vínculos. Así que todos ellos se pusieron bajo la batuta del director Manuel Paz para recaudar fondos destinados a esta iniciativa de cooperación con la que la orquesta sierense aboga por la integración social y cultural a través de la música en comunidades desfavorecidas de diversos países.

Y es que, en lugares donde no abundan los recursos materiales, la música puede ser un recurso tan inagotable como lo quiera el talento y la voluntad de quien la interprete; como la poesía en el verso de Celaya: un arma cargada de futuro.

Así lo entiende la OCAS, que lleva a sus espaldas un buen camino recorrido en esa dirección: más de 260.000 kilómetros a lo largo de trece países en los que han realizado 350 conciertos y repartido un millar de instrumentos fruto de donaciones y de fondos procedentes de conciertos como el organizado anoche en la Laboral.

Abrió fuego la propia OCAS con 'Haiyu', un tema de la cantante saharaui Mairem Hassan, fallecida en 2015 y una auténtica leyenda de la música de su pueblo. Y eso le sirvió a Manuel Paz para recordar uno de los conciertos solidarios de la orquesta sierense en los campamentos de Tinduf y para dar paso al primero de los artistas invitados, el también saharaui Kami Rapstyle, con un tema de su nuevo disco, 'He vuelto', toda una declaración de intenciones.

Un viejo rockero -así fue definido por el director de la OCAS-, el gijonés Rafa Kas, fue el siguiente en salir a escena. Y lo hizo con un tema propio compuesto en Madrid en 1993, como explicó el músico: «'El mar' es el reflejo de lo que echa de menos uno de Gijón cuando está fuera».

Kas, con sombrero de cowboy e impecable americana, mantuvo un hermoso duelo con la formación sinfónica, flanqueado por sus músicos habituales. Y se despidió tras pedir un aplauso para «todos y cada uno de los miembros de la orquesta, que se lo han currado de cine».

Le llegaba entonces el turno a Rodrigo Cuevas y la formación sinfónica le preparó el terreno con ambientación caleyera que incluía cencerros y mugidos de vacas, una verdadera alfombra de borrina y orbayu por la que entraría el artista sobre sus glamurosas madreñas cantando 'Tengo de subir al puertu', para poner después a bailar y perrear al público con 'Déxame subir al carru'.

La OCAS interpretó luego su aclamada versión de 'La Bilirrubina' de Juan Luis Guerra y salieron los valencianos Bombai «encantados» de arropar con sus canciones de beach pop a una orquesta que hace tiempo que aspira a cambiar un poco el mundo.

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