Pitingo: «La música hermana a las personas»

Pitingo: «La música hermana a las personas»
El cantaor Pitingo, que actúa este viernes en Gijón. / E. C.

Pitingo llega este viernes al Teatro Jovellanos de Gijón para presentar las esencias de su arte: 'Soul, bulería y más'

ALBERTO PIQUERO

De él ha dicho el fundador de Pink Floyd, Roger Waters, que quien acude a sus espectáculos disfruta de un genio. La oportunidad está servida este próximo viernes (20.30 horas) en el Teatro Jovellanos. Es Pitingo, nacido como Antonio Manuel Álvarez Vélez (Ayamonte, Huelva, 1980), cuyos padrinos artísticos fueron ni más ni menos que Enrique Morente, Carmen Linares y la familia Habichuela.

-Pitingo, en caló, significa presumido. ¿Es muy presumido?

-(Entre risas y bromas) Soy Pitingo al ochenta por ciento. El veinte restante es cuando no me apetece arreglarme...

-Su madre es gitana y su padre guardia civil. ¿Han hecho las paces la Benemérita y el pueblo gitano?

-Hace ya mucho tiempo, gracias a Dios. Hay muchos gitanos que son guardias civiles, como hay médicos, biólogos o políticos. Afortunadamente, se va produciendo la integración.

-No obstante, ¿cree que los españoles somos tolerantes?

-Bueno, lo somos de cara a la galería. Somos políticamente correctos; pero la verdad es que a veces no somos capaces de ponernos de acuerdo ni en lo bueno. Basta con ver lo que circula por las redes sociales.

-La 'soulería', género que usted ha inventado, es soul y bulería. ¿En qué porcentaje?

-Ahí al cincuenta por ciento. El destino hizo que desde muy chico escuchara discos en Ayamonte de Aretha Franklin, de Steve Wonder, de Ray Charles, al tiempo que me empapaba de La Niña de los Peines, de Camarón o de Morente. La 'soulería' no es un producto, me sale natural y de forma muy personal.

-¿Mezclar músicas es unir personas?

-Yo creo que sí, que la música hermana a las personas. Me lo decía hace poco un batería cubano, para los músicos no hay africanos, americanos o gitanos, no hay fronteras. Ojalá todos los seres humanos eliminaran prejuicios.

-Ha hecho versiones de canciones tan conocidas como 'Gwendolyne' 0 'Killing me softly'. ¿Alguna queja de los puristas?

-Sí, tanto de un lado como de otro. Pero gustar a todo el mundo es imposible. Lo curioso es que esas canciones están hechas, claro está, con el permiso de los artistas originales, que después me han felicitado. Y los que han podido hacer críticas, que respeto si no son ofensivas, son admiradores de esos mismos artistas...

-¿No le viene la vena de las creaciones propias?

-Siempre la he tenido. En el próximo disco, que saldrá en mayo, 'Mestizo y fronterizo', hay ocho temas que son míos.

-¿Imaginaba cuando trabajaba en el aeropuerto de Barajas cargando maletas que le esperaba este futuro?

-Sólo lo soñaba. Lo que sí he sido es muy constante. A los 18 años me marché a Chicago con el guitarrista Gerardo Núñez. Y he tenido, desde luego, muchos apoyos, empezando por el de mi mujer, que me ha acompañado en los momentos difíciles. En el primer disco, me arroparon Don Juan Habichuela, Enrique Morente y Carmen Linares, que me sigue dando consejos. Sin Morente, yo no sería el que soy.

-'Soul, bulería...' ¿y qué más?

-Más profesionalidad, más elaboración, más madurez personal... Los años traen paz.

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