La música inunda la Cuevona

El público llenó la riosellana Cueva de Ardines para asistir al concierto.
El público llenó la riosellana Cueva de Ardines para asistir al concierto. / FOTOS: JUAN GARCÍA LLACA

El vigésimo aniversario de los conciertos en el singular espacio riosellano hizo sonar el violonchelo de Vladimir Atapin, que recordó a su esposa recientemente fallecida

CARLA COALLA

Veinte años se cumplen desde que los Conciertos de la Cuevona dieron sus primeros pasos en Ribadesella. Y, como la efeméride lo merece, los músicos que se dan cita en tan singular espacio lo celebran afinando sus instrumentos y extrayendo de ellos toda la belleza de la música. Así ocurrió ayer, con un protagonismo muy especial de Vladimir Atapin, viudo de la famosa pianista Olga Semouchina, recientemente fallecida. Anoche cogió su violonchelo dispuesto a hacer aquello con lo que se siente cerca de su mujer, aquello que ambos compartían con ferviente devoción: la música.

Sin rendirle especial homenaje, pues no quería «restarle ni siquiera un poco de protagonismo al veinte aniversario de esta celebración», Atapin sí reconoce que trabaja con una matea: «Pienso que mi mujer sería feliz al ver que sigo con la música». Y con estos conciertos ha vuelto esta a «mi hogar» ahora que estaba en silencio desde que Olga se marchó.

«Era una persona brillante que dejó su huella en nuestros corazones, sobre todo en el mío», reconoce Atapin, tratando de contener la emoción que lo embriaga ante el recuerdo de la que no solo fue su compañera durante tantos años, sino también una colega a la que admiró y de la que aprendió.

Así que, tras iniciar el pasado sábado con la Orquesta Céltica de Asturias, ayer volvimos a disfrutar de una sesión de música por partida doble. Primero sonaría el 'Cuarteto de cuerda en La mayor Opus 20 número 6', de Joseph Haydn. Después sería el turno del 'Octeto de Cuerda en Mi bemol mayor Opus 20', de Félix Mendelssohn. Precisamente un nombre, el de 'Opus 20', que rinde homenaje al veinte aniversario. Tanto en la primera como en la segunda pieza, sonó el violonchelo de Vladimir Atapin.

Y esta noche, en el XI Festival Internacional de Música de Cámara que se celebra en el mismo escenario, Jesús Reina y Anna Nilsen se pondrán al violín, junto al piano de Sergey Bezrodny. Mientras que mañana los encargados de amenizar la jornada serán el tenor Moisés Molín, la soprano Dolores Granados y, de nuevo, Sergey Bezrodny. El sábado cerrarán el ciclo Jesús Reina, al violín, y Andrey Yarevoy, a la viola. Y así que pasen otros veinte años, que no son nada, de Conciertos de la Cuevona.

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