«Su música quedará en nuestro corazón»

Vladimir Atapín recoge la placa antes del concierto. /  ÁLEX PIÑA
Vladimir Atapín recoge la placa antes del concierto. / ÁLEX PIÑA

La Castalia homenajea a la pianista Olga Semushina con un concierto lleno de sentimiento

RAMÓN AVELLO OVIEDO.

«Se alejó de nosotros pero su música, sus enseñanzas y el legado de su amistad permanecerán en nuestro corazón». Con estas palabras recordaba ayer Begoña García Tamargo, directora artística de La Castalia, a Olga Semushina, la pianista rusa fallecida el pasado verano. La glosa llegó durante un concierto en el Auditorio Príncipe Felipe, en Oviedo, donde se rindió un cálido homenaje a la que fuera estrecha colaboradora de esta entidad y referente de la música clásica en Asturias.

La emoción no solo la puso la música. El viudo de Semushina, Vladimir Atapín, recibió una placa de manos de la propia Begoña García y de Santiago Ruiz de la Peña, un recuerdo que recibió con gratitud.

No acabaron ahí los homenajes. En vez de minuto de silencio se escuchó una grabación del adaggio de la sonata en La Mayor para violonchelo y piano de Beethoven interpretada por Olga Semushina y Vladimir Atapín.

El concierto estuvo protagonizado por alumnos de estos cursos, además de algunos amigos y discípulos de la pianista rusa. Uno de los momentos musicales más íntimos fue la versión que la pianista Alma González le dedicó de una pieza de 'La música callada', de Mompou. «A Olga Semushina, más que un minuto de silencio, hemos preferido regalarle unos minutos de esta música que tantos recuerdos de ella nos trae».

El recital fue muy participativo y extenso. Las voces están trabajándose, pero sí se vieron valores en muchos de estos jóvenes artistas como María Heres, excelente su versión de Carlos Guastavino, y Patricia Rodríguez. El pianista Manuel Burgueras hizo un gran trabajo como pianista acompañante. Hay que resaltar, además de la bellísima versión de Gabriel Ureña del tercer movimiento de la sonata para violonchelo y piano de Rachmaninov, los dos estrenos absolutos del concierto. El primero, 'Adafne', para cuarteto vocal y piano de Gabriel Ordás, y el segundo 'No escuro', de Pablo Moras sobre un poema de Xuan Bello, interpretado por la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo. Pura emoción en recuerdo de Semushina.

Y es que en 1991, al compás de Los Virtuosos de Moscú, se establecieron en Asturias un selecto grupo de músicos rusos que han dejado una honda huella en la interpretación y la educación musical de la región. Olga Semushina fue una de esas personalidades que enriquecieron desde diversas facetas la vida musical de la región.

Antes de su llegada a Asturias, Semushina poseía un curriculum musical excelente. Fue catedrática del Conservatorio de San Petesburgo, integrante y fundadora, junto con el violonchelista Vladimir Atapín, del Dúo Hermitage y, con Atapín y el violinista Amaya Durgaryan, del Trío de San Petesburgo. Ya en Asturias, Olga continuó con esta labor camerística con sus compañeros rusos, a la que añadiría sus trabajos como pianista de la OSPA, pianista acompañante, y profesora.

Ligada a la asociación cultural La Castalia, colaboró en numerosos cursos de esta sociedad musical ovetense. «La gran pianista rusa no solamente era una relevante artista, sino uno de los pilares de estos cursos. Desde el año 2002 hasta el 2015 Olga participó con su sabiduría y su sensibilidad», destacó Begoña García.

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