«Somos los mismos niñatos de siempre»

Manuel España posa con su guitarra.

Manuel España actúa el sábado a las 0.30 horas al frente de La Guardia en el Club de Regatas de Gijón y el 11 de agosto, en Luanco

P. PARACUELLOS

Manuel España (Granada, 1966), voz y guitarra del grupo de pop rock La Guardia tiene dos citas en Asturias este verano. La primera, en el Club de Regatas de Gijón este sábado, a las 00.30 horas; la segunda, en el festival 'Luanco al mar' el 11 de agosto, donde compartirán escenario con grupos de su generación como Danza Invisible o Burning.

-Dos conciertos en Asturias para este verano, ¿hay ganas?

-Pues la verdad es que bastantes. Aquí, en Granada, hace muchísimo calor y hacer un concierto con el fresquito veraniego de la noche cantábrica es un gustazo. Además del público, claro.

-¿Fieles?

- 'Fieles' es el mejor adjetivo que se me ocurre para describir a nuestros seguidores... Y variopinto. Por ejemplo, en el concierto que dimos hace poco en Santa Pola había góticos, 'hippies', padres de familia... Es bonito ver cómo estos últimos están empezando a venir con sus hijos. ¡Nos volvemos un grupo intergeneracional!

-Vienen con disco nuevo bajo el brazo, 'Por la cara' (2017) ¿Qué hay de La Guardia en el título?

-Pues por una parte es un homenaje a una canción del grupo de los ochenta Johnny Comomollo con ese título. Pero también nos identificamos; somos descarados y cada vez nos cortamos menos.

-Son unos privilegiados entonces.

-En ese sentido sí. con la 'radio fórmula' que corre en estos tiempos nos sentimos afortunados de poder seguir con nuestro estilo, dar bolos cada cierto tiempo y sentirnos queridos por la gente. Nos divertimos mucho tocando y creo que el público se da cuenta de que, en realidad, seguimos siendo los mismos niñatos de siempre. Seguimos haciéndonos mil kilómetros en 'furgo' para ir a los conciertos (risas).

-¿Qué le pasa a la 'radio fórmula'?

-El 'copy-paste'. Fíjate, cuando sonaba la radio en los ochenta los temas que sacaban siguen escuchándose hoy en día. Pero yo creo que de lo que se emite ahora muy poquitas canciones se van a recordar.

-¿'Despacito' por ejemplo?

-(Risas) Exacto. 'Despacito', es un buen ejemplo.

-¿Qué podemos hacer?

-El bolo, la música en vivo, es la salvación de los músicos, darse a conocer primero en directo. Y todo esto compaginarlo con las redes sociales y estar en contacto con los 'fans'. Cuidarles mucho. El problema empieza en el momento en el que se ve la música como un negocio y no como un medio para divertirse o para amplificar los sentimientos. Para mí, componer y escuchar es la mejor terapia.

-¿Te has sentido respaldado por instituciones de artistas?

-Para no ser explotado y entrar en la rueda del negocio y ser explotado, sí, siento que me han protegido. Pero también es cierto que los músicos necesitamos unirnos bajo la misma causa, dejar de ir cada uno por su lado.

-Hace más o menos un año del accidente de tráfico de Supersubmarina.

-Por eso te lo digo. Necesitamos un defensor que luche por los derechos de los creadores, que dé la cara si sufrimos un accidente; que vele por nuestro bienestar.

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