Noche de verbena en el Campoamor

Ensayo general de la obra en el Teatro Campoamor.
/FUNDACIÓN MUNICIPAL DE CULTURA DE OVIEDO / ALFONSO SUÁREZ
Ensayo general de la obra en el Teatro Campoamor. / FUNDACIÓN MUNICIPAL DE CULTURA DE OVIEDO / ALFONSO SUÁREZ

El teatro ovetense estrena la versión de Maxi Rodríguez de 'La verbena de la Paloma'

RAMÓN AVELLO GIJÓN.

Una de las modalidades más peculiares de la zarzuela es el género chico. A finales del siglo XIX eran habituales en algunos teatros madrileños las representaciones de lo que entonces se denominaba «teatro por horas». Consistía en obras en un acto con temas costumbristas, generalmente críticos con la autoridad, y que buscaba la diversión y el entretenimiento. Cuando se le añade música, nace el género chico, también llamado sainete lírico. Un espectáculo breve, que entronca con la tonadilla escénica del siglo XVIII, se escribe con un lenguaje coloquial, se desarrolla en un ambiente castizo, y cuya trama es mínima, con final feliz.

Entre 1880 y 1905 se estrenaron más de 2.000 zarzuelas de género chico. De toda esa producción lírica se mantuvieron en el repertorio un pequeño número de sainetes líricos, encabezados por 'La revoltosa', de Chapí, y 'La verbena de la Paloma', de Bretón, dos de las cimas de este género. Tomás Bretón y el libretista Ricardo de la Vega condensan en un acto y tres cuadros con ingenio, humor y una inusitada riqueza musical la vida madrileña del popular barrio de La Latina a finales del siglo XIX. Personajes como Don Hilarión, el viejo verde boticario, las chulapas Casta y Susana, el joven y celoso Julián, cajista de imprenta como Pablo Iglesias o 'la señá' Rita conforman la esencia del casticismo madrileño.

En los últimos años se han dado varios intentos de alargar el género chico, en general, y 'La verbena de la Paloma', en particular, con ampliaciones teatrales, actualizaciones de personajes y cambio de situaciones. Esto conlleva riesgos, porque el texto de Ricardo de la Vega es tan ingenioso que muchas veces hace que los añadidos queden vacíos y sin gracia, como se ha visto en temporadas pasadas ovetenses con 'Noche de verano en la verbena de la Paloma', adaptación de Marina Bollaín, o, ya hace más años, la versión inspirada en la cinematografía de Sergio Renán. En ambos casos las actualizaciones, poco afortunadas, quedaron muertas, y lo que se quería actualizar, la obra de Bretón, sigue intemporalmente viva.

Sin duda, alargar 'La verbena de la Paloma' y lograr que una obra clásica se integre en un espectáculo de nueva creación es un reto difícil. Un reto que asume el dramaturgo asturiano Maxi Rodríguez, arropado por el mediático Rodrigo Cuevas, con 'La verbena de la Paloma. Pensión completa'. Nueva versión, producida por el Campoamor, que se representará en Oviedo esta noche y el sábado a las 20 horas en el Teatro Campoamor. Bajo la dirección escénica de Maxi Rodríguez, autor la pasada temporada del libreto 'Majarajá', con música de Guillermo Martínez y la dirección musical de José María Moreno al frente de Oviedo Filarmonía y la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo, estará interpretada por Javier Franco, como Julián, Amparo Navarro (Susana), Enrique Baquerizo (Don Hilarión), Marina Pardo (la «señá» Rita y la cantaora de Chiclana), María José Suárez (Casta), Amelia Font (Tía Antonia) y Emilio Sánchez (Don Sebastián). Junto a ellos, reforzando la versión de Maxi Rodríguez, Estrella García, como 'la animadora' y el papel estelar de Rodrigo Cuevas, 'la atracción'.

'La verbena de la Paloma o el boticario y la chulapas y celos mal reprimidos' -así es su título completo, se estrenó en el teatro Apolo, en 1894. En aquellos años, Bretón estaba inmerso en la creación de una ópera nacional, por lo que, antes del estreno, se consideraba que no era el músico indicado para una creación eminentemente popular y castiza. «Bretón no tie ropa», decía Barbieri para señalar esa falta de chispa popular que se le presuponía al autor de 'La Dolores'.

Bretón no intentó adaptarse en la que llegaría a ser su obra más famosa a una música fácil de sainete sino lo contrario: que el sainete se adapte a su forma de componer. De hecho, escribe la música como si fuese una ambiciosa ópera cómica, y dio en el clavo. Así, la obertura, aparentemente fácil, refleja con riqueza orquestal los temas principales de la zarzuela. Por otra parte, Bretón combina la música folklórica nacionalista, por ejemplo en las seguidillas y la soleá, las romanzas de aliento romántico, por ejemplo 'También la gente del pueblo tiene su corazoncito', la música de salón y popular, como la famosa habanera tango 'Donde vas con mantón de Manila' o el chotis 'Una morena y una rubia', y parlantes cómicos, como el diálogo de Don Hilarión y Sebastián, 'Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad'. Todo ello hace de 'La verbena de la Paloma', además de una obra popular con dichos que han pasado al lenguaje coloquial, todo un modelo de sainete lírico, fiel reflejo del alma y la vida cotidiana del Madrid de entre siglos.

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