Una opereta a mayor gloria de Luis Mariano

Una de las escenas de la obra. Rossy de Palma, como Eva.
Una de las escenas de la obra. Rossy de Palma, como Eva. / FOTOS: MARIE-NOËLLE ROBERT

'El cantor de México' abre mañana en el Teatro Campoamor la XXV Temporada de Teatro Lírico Español de Oviedo

RAMÓN AVELLO OVIEDO.

Para buena parte del publico más veterano, 'El Cantor de México' le resultará familiar. Una de las imágenes más camp del siglo pasado muestra a Luis Mariano vestido de mariachi bajando por una infinita escalera de caracol mientras canta aquello de «¡México! ¡Mexiiiiico!» En otra, vemos al 'Príncipe de la Opereta' encaramado a la Torre Eiffel con los avíos de pintor de brocha gorda, cantando 'Desde aquí se ve París'. Ambas imágenes pertenecen a la misma obra, 'El Cantor de México', una de las operetas más populares que Francis López (1916- 1995) compuso a mayor gloria de Luis Mariano.

Como género musical, la opereta francesa deriva de la ópera cómica. A mediados del siglo XIX, compositores como Hervé y Offenbach idearon un teatro musical más ligero que la ópera y con estructuras más sencillas en lo musical, de carácter alegre y sentimental, y en la que se intercalaban canciones, diálogos hablados y danzas. Todo ello con un solo fin: divertir. En el siglo XX, la opereta introduce y combina elementos del cabaret, del jazz, de la canción francesa, de aires aflamencados y de la música popular latina. Estrenada por Luis Mariano en 1951 en el Theatre du Chatelet, el éxito de 'El cantor de México', al igual que el de otras operetas de Francis López como 'Violetas Imperiales' o 'La Bella de Cádiz', hizo que se llevase al cine, siempre con Luis Mariano de protagonista. En 2006, la opereta se repuso en el Chatelet, bajo la dirección artística de Emilio Sagi.

'El Cantor de México' inaugurará mañana (se representa de nuevo el sábado), en el Teatro Campoamor, la XXV Temporada de Teatro Lírico Español de Oviedo. Es una versión libre de Emilio Sagi coproducida por el Teatro de la Zarzuela de Madrid y el Teatro de la Ópera de Lausanne. Estará dirigida escénicamente por Sagi y, musicalmente, por Oliver Díaz, al frente de Oviedo Filarmonía y la Capilla Polifónica Ciudad de Oviedo. Serán sus intérpretes la actriz Rossy de Palma, como Eva; el tenor Emmanuel Faraldo, como Vicente; la soprano y actriz Sylvia Parejo, como Cricri; el barítono Manel Esteve como Bilou, y el barítono y actor Luis Álvarez como Cartoni.

Estructurada en dos actos y veintidós escenas, el libreto escrito por Félix Gandéra y Raymond Vincy gira en torno al teatro dentro del teatro. Una compañía de variedades se prepara en París para el rodaje de una película en México. Les falta el protagonista y, tras el éxito de una audición, el empresario Cartoni elige a Vicente, pintor de decorados en la compañía. Toda la acción se desenvuelve en torno a este joven que deja el pincel para convertirse en estrella. Vicente será seducido y luego abandonado por Eva, la caprichosa vedette de la compañía; le secuestrarán aguerridas guerrilleras mexicanas; contará con la lealtad de su amigo Bilou y el apoyo de Cricri, su parisina enamorada, y todo para un final feliz de oropel en el que triunfa el amor.

Musicalmente, la obra está compuesta para el lucimiento de Luis Mariano, un cantante que poseía una exquisita voz de tenor lírico, bien trabajada y cuidada en sus estudios con el cantante Miguel Fontecha. El cantante vasco, afincado en Francia como consecuencia de la Guerra Civil, debutó a principios de los años cuarenta en óperas como 'Don Pasquale', de Donizetti, o 'La Bohème', de Puccini. Esta incipiente carrera en la ópera la dejó cuando en 1945 Francis López le propuso protagonizar 'La Bella de Cádiz', la obra por la que fue inmediatamente conocido en Francia.

Francis López tenía una facilidad melódica permeable a diferentes músicas. Sin embargo, al igual que Federico Chueca, al que le orquestaba las obras Valverde, contó en 'El Cantor de México' con la ayuda del director de orquesta y compositor Paul Bonneau. Esto se refleja en una orquestación brillante, variada y funcional, con aliento sinfónico en las dos oberturas, y ecos de las orquestas de Hollywood que dirigía Cugat.

Vocalmente, el 'Cantor' es una sucesión de números vocales pegadizos, y que reflejan no solamente la facilidad melódica de Francis López sino también su cualidad para captar y absorber los rasgos de diferentes músicas populares. Desde los aires a lo próximos al jazz, que recuerdan al estilo de Charles Trenet, a los boleros latinoamericanos, como en Acapulco, o la música de mariachi más genuina; desde canciones evocativas del país vasco -'Maitechu'-, a la música de cabaret. Todo ello subrayado por un ambiente extremadamente kitsch.

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