Perry So, del dolor a la esperanza

Perry So, del dolor a la esperanza
La OSPA y la Sociedad Coral de Bilbao, dirigidos por Perry So, en el Teatro Jovellanos. / JORGE PETEIRO

El director ofrece en Gijón una conmovedora versión del 'Stabat mater' de Dvorak

RAMÓN AVELLO GIJÓN.

El 'Stabat Mater' de Antonin Dvorak es una obra que nace del dolor más íntimo, pero también de la esperanza más trascendental. El compositor checo proyectó la idea de la Virgen Dolorosa que contempla el cuerpo inerte de su hijo a su trágica biografía, tras la muerte, en la niñez, de sus tres hijos. Dvoral humaniza el sufrimiento, conmueve por su patetismo, pero deja abierta la puerta al sereno consuelo y a la esperanza. Todo esto es lo que se nos ha contado y cantado ayer, en el Teatro Jovellanos de Gijón, el director Perry So al frente de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA), la Sociedad Coral de Bilbao y el cuarteto de solistas integrado por María José Moreno, soprano, Ana Ibarra, mezzo, Pablo Bemsch (tenor) y David Menéndez (barítono). Concierto extraordinario de Semana Santa, en todos los sentidos: extraordinario porque está fuera de la temporada de abono, y extraordinario por su emotiva y luminosa calidad.

Perry So fue uno de los candidatos con más cualidades para suceder a Valdés al frente de la OSPA. Su versión fue muy rica en matices, muy centrada en los relieves orquestales, tiempos un poco más movidos que los convencionales y de gran equilibrio y calidad.

El coro, dirigido por Enrique Azurza, lo hace bien a media voz, muy bien empastado, pero los barítonos y los bajos proyectan poco el sonido. Había ataques en forte, sobre todo en la sección que cantan con el bajo, en el que se les oía poco. Las voces femeninas, mucho más empastadas y conjuntadas. Los solistas estuvieron a una altura considerable. Habría que destacar a David Menéndez, potente, con una tesitura sólida en los registros medios y bajos y siempre muy seguro. La soprano, María José Moreno, proyectaba el aspecto místico de la obra, y cantó bien. Gustó la mezzo Ana Ibarra, en un tono muy expresivo, un poco metálico. El tenor Pablo Bemsch, correcto.

La OSPA, dirigida por Perry So, hizo una versión muy emotiva, y con voluntad de expresar, de llegar al público. Sin duda, se puede decir que el músico chino es un gran activo para la orquesta asturiano. El público aplaudió generosamente y los músicos tuvieron que salir varias veces a saludar.

Temas

Ospa, Gijón

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos