Recato y rosas blancas

De todas las alfombras rojas, la de los Grammy tiene fama de ser una de las más descocadas y estrambóticas. Pero, en coherencia con el resurgimiento del movimiento feminista contra el acoso y la violencia sexual suscitado tras el 'caso Wenstein', se vio menos piel que nunca, apenas extravagancias y muchas rosas blancas. De tallo largo para empuñarlas y gillotinadas para llevarlas prendidas sobre el pecho cubierto. Un combinado que sirvió para enviar un mensaje explícito de denuncia ante el abuso de poder que muchos hombres ejercen en sus trabajos contra las mujeres, y de apoyo a los movimientos #MeToo y #Time'sUp.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos