Rock duro ante la sede de Presidencia

La banda Mono de Acero interpreta el tema 'Triciclo Tuneáu' frente a la sede del Gobierno del Principado.
La banda Mono de Acero interpreta el tema 'Triciclo Tuneáu' frente a la sede del Gobierno del Principado. / ALEX PIÑA

Los músicos exigen al Principado que levante la prohibición a los conciertos en locales insonorizados Llevan recogidas más de 15.000 firmas de vecinos, docentes universitarios y asociaciones culturales, sociales y profesionales que respaldan la petición

Azahara Villacorta
AZAHARA VILLACORTAGijón

Si el Gobierno del Principado ignora durante meses a los músicos, los músicos de todo pelaje -del pop a la clásica pasando por el folk y el heavy metal- se plantan ante la sede de Presidencia y organizan un concierto de rock en el que, además, demuestran que hay cantera, porque los encargados de poner al personal a dar palmas pasadas las 11.30 de la mañana de ayer fueron los chavales de Mono de Acero, alumnos de la escuela de música de Candás.

«¿Estáis listos para el rock?», preguntó su joven vocalista. Y un golpe de baquetas anunció que los músicos asturianos habían llegado hasta allí dispuestos a ser escuchados, a «colocar la pelota en el tejado del culpable» y con una exigencia muy clara: «Que el Principado desbloquee la prohibición de ofrecer conciertos en los locales debidamente insonorizados». Y que, de paso, «acabe de forma urgente con una persecución en toda regla, ya que, según la legislación autonómica, un local debidamente insonorizado para emitir música grabada hasta 90 decibelios tiene prohibido emitir cualquier tipo de música en vivo, aunque no sobrepase esos mismos niveles. ¿A que es tan absurdo que parece increíble?», se preguntan. La batalla es antigua y la situación -«ridícula», alegan- parece enquistada después de que «el Principado rompiese a escondidas las promesas públicas que hizo en reiteradas ocasiones» y tirase a la basura «más de un año de trabajo». Así que ahora han decidido reactivar la campaña 'Ni un acorde de menos, ni un decibelio de más', que ya ha obtenido el respaldo de más de 15.000 firmas en la plataforma Change.org y de 130 personalidades destacadas incluyendo intérpretes, vecinos, hosteleros, docentes universitarios, festivales y asociaciones culturales, sociales y profesionales.

Todos ellos entienden que «la música en directo no puede estar injustamente criminalizada por el Principado bajo el pretexto de que se trata de un problema de ruidos, porque no lo es». Así que la sensación generalizada es que «estamos ante una persecución a la música que da miedo, que es muy peligrosa y que nos retrotrae a viejos tiempos. No puede ser», cargó Jorge Otero, líder de Stormy Mondays, que amenazó con «seguir tocando las narices» si no les dejan tocar otra cosa, porque «los músicos no pueden dejar de serlo».

También Daniel Tarrio, profesor del Conservatorio Superior de Música, alzó la voz para recordarle al Ejecutivo autonómico que «la música es un pilar básico para una sociedad y un país» y para pedirle «un poco de sensibilidad» y «un cambio en las leyes» que, entre otras cosas, permita a los docentes como él compatibilizar las clases con los conciertos.

En representación de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Oviedo intervino Belén Suárez, quien recordó que «el descanso vecinal y una buena convivencia no son incompatibles con la música en vivo», que, por otra parte, recordó, «es una actividad económica fundamental para la buena hostelería». Es más: «En contra de lo que aseguran otras voces vecinales apocalípticas, la música ordena el ocio nocturno y lo beneficia».

Lo sabe bien Frankie Delgado, que habló en representación de buena parte de la hostelería ovetense y que sabe de lo que habla porque es el alma del mítico Ca Beleño, «un local que venía funcionando treinta años con actuaciones en directo y que ahora lleva casi dos años sin conciertos».

Y si Delgado recordó que estuvieron «a punto de conseguir cambiar la Ley de Espectáculos para que la música en vivo sea algo normal como en cualquier ciudad europea, pero la voluntad del Gobierno es mínima», Isabel Muñiz, en representación de la Caja de Músicos y de varios colectivos musicales de Gijón, añadió que el Ayuntamiento de la ciudad «ha instado al Gobierno a que cambie la legislación, una reclamación que también ha sido respaldada por la Federación de Asociaciones de Vecinos gijonesa. «Pero lo cierto es que, aunque el consejero de Presidencia asegura que la ley en ningún momento prohíbe la música en directo, tengo varias multas, así que o que se aclare o que las pague él». Y el rock se tornó jazz: «Guillermo, dinos que sí. No sabemos qué más consenso quieres».

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