Rosana, derroche de energías a flor de piel en el Teatro Jovellanos de Gijón

Rosana, derroche de energías a flor de piel en el Teatro Jovellanos de Gijón
Rosana, anoche en el Teatro Jovellanos. / Arnaldo García

Se hizo la dueña del patio de butacas y cantó dos temas desde el anfiteatro y otro más desde el piso superior, contagiando al público su vitalidad

P. A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

Rosana volvió a llenar en Gijón. Ayer fue el Teatro Jovellanos, donde ofreció un concierto rebosante de energía y emociones, que quedaron tamizadas por su voz cálida. La canaria desplegó todo su carisma ante un público entregado desde su desfile por el patio de butacas hacia el escenario, acompañada de su banda, hasta el último bis con el que la cantautora correspondió a la acogida de los 800 espectadores que ayer acudieron a su llamada. Es la marca de la casa de una artista que se vuelca en cada directo desde que hace más de dos décadas comenzara su viaje en las tablas, y en cuyos temas se reconocen sus seguidores especialmente cuando los recrea en vivo. Antes de coger su guitarra eléctrica, ella misma probó batería y bajo, dejando claro quién llevaba la batuta en todo momento.

Embarcada en la gira de presentación de su último trabajo ‘En la memoria de la piel’ y tras haber recorrido con él los escenarios de EE UU y Latinoamérica, la intérprete lanzaroteña abrió su maleta para ofrecer una buena muestra del nuevo equipaje, aireando entre sus temas más recientes esos otros que la acompañan desde siempre y que sus fans se saben al dedillo para acompañarla. El resultado, como no podía ser de otra manera, una auténtica fiesta en la que Rosana –experimentada flautista de Hamelin– arrastró a la gente con el buen ritmo y el buen rollo de sus canciones. Abrió con ‘Todo es empezar’, que fue acompañada ya por las palmas del respetable, y siguió con ‘Te debo un sueño’, recompensada con piropos del público. «¡Guapa!», le gritaron. «Guapa no, limpita», contestó ella entre risas.

Rosana se bajó del escenario para hacer las delicias de sus muchísimos seguidores.
Rosana se bajó del escenario para hacer las delicias de sus muchísimos seguidores. / Arnaldo García

Después de la cañera ‘Sin miedo’, Rosana relajó al personal con dos temas de su nuevo disco, ‘Puede ser’ y ‘No olvidarme es de olvidar’, este último desembocando en una descarga eléctrica tras su engañosa calma inicial. La juerga volvió al Jovellanos con temas como ‘Hoy’, y la calma con otros como ‘Tormenta de arena’, ‘Carta urgente’ y ‘Agua de llorar’, en formato acústico. Los coros del público la acompañaron en ‘Buscándote’ o ‘Quién’, con el que logró levantar una vez más al público de las butacas. Tras otros temas de su último trabajo, llegó la traca final. Y es que todos esperaban por sus canciones más conocidas, y Rosana no defraudó, logrando que el teatro se entregase totalmente a su espectáculo.

Los títulos lo dicen todo: ‘Con viento a favor’, ‘Si tú no estás’, ‘Contigo’, ‘El talismán’ y ‘A fuego lento’, para rematar con ‘Pa ti no estoy’ entreverada con ‘Mañana’. A esas horas, Rosana ya había recorrido todo el teatro. Tras otro baño de masas en el pasillo, cantó dos de los temas desde el anfiteatro, y otro más desde el piso superior, para volver al escenario entre aplausos y selfies antes de cerrar el concierto y recibir una ovación atronadora. Nadie se quedó sin su ración de Rosana, sin cantar el típico ‘Oé, oé’ de las grandes noches o mover el esqueleto a ritmo de samba. «Vamos a venir muchas veces más, hasta que se cansen. Y espero que no se cansen nunca», dijo antes de marcharse con su «que te vaya bonito», del tema ‘Pa ti no estoy’.

Desde que comenzara su carrera de éxitos en 1996 con su disco ‘Lunas rotas’, a la artista canaria nunca le ha faltado el fervor de una creciente legión de seguidores y a ese aprobado entusiasta de su público lo refrendan sus múltiples reconocimientos internacionales. El último de ellos le ha valido para colocar su nuevo trabajo entre los diez mejores álbumes latinos del 2016. En él –como se pudo comprobar anoche– siguen combinándose las piezas de impronta intimista con las baladas cargadas de fuerza sonora y sus indeclinables invitaciones al baile y a disfrutar de los aspectos positivos de la vida. Y es que el vitalismo es la verdadera profesión de fe de esta cantautora.

Aspecto que presentaba anoche el Teatro Jovellanos para escuchar a la cantante.
Aspecto que presentaba anoche el Teatro Jovellanos para escuchar a la cantante. / Arnaldo García

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