Rozalén toma al asalto la Laboral

Rozalén y parte de su banda, sobre el escenario, al inicio de su actuación. / FOTOS:ARNALDO GARCÍA
Rozalén y parte de su banda, sobre el escenario, al inicio de su actuación. / FOTOS:ARNALDO GARCÍA

La cantautora albaceteña hizo un derroche de voz y sensibilidad en su cita con Gijón | Un emocionante recital cosechó los aplausos de un teatro abarrotado, en el que una alarma que saltó en mitad del concierto se quedó en mera anécdota

A. VILLACORTA GIJÓN.

Si las hadas existen, los milagros también. Y, de vez en cuando, una chiquilla manchega que tocaba la bandurria en una rondalla de Albacete consigue agotar el papel en la Laboral y tener al público entregado durante 26 temas -ahí es nada- que hablan de violencia de género, de los que perdieron la guerra, de los obligados al exilio como anoche hizo en el teatro gijonés María Rozalén, Rozalén a secas por derecho propio. La misma que igual te interpreta un chotis que se pone flamenca que te canta al oído pero que, en todo lo que hace, transmite honestidad y descaro, buen rollo y compromiso siempre arropada por Beatriz Romero, intérprete de lengua de signos a la que conoció en Bolivia y de la que nunca se separó, un baile con las manos que es el complemento perfecto a la sensibilidad de esta cantora.

Abrieron la velada Alberto&García, que se presentaron en versión trío -guitarra, bajo y saxo- para ofrecer un adelante del que será su tercer disco, 'El buen salvaje', con temas como la cumbia 'Reina de la selva', que ya sacó las primeras palmas al público, y que se despidieron con 'Tierra seca'. «Venimso de Oviedo, pero por la vieja, y no haremos chistes sobre el derbi porque somos uno del Sporting, otro del Oviedo y otro del Caudal», se despidieron tras reglar otra rumba acústica y dejar al público con «la gente de Rozalén, que son todo corazón».

Arrancó la de Letur -de Lavapiés de adopción- con un alegato contra todos los machismos, los macros y los micros, que es 'La puerta violeta', 'Vivir' -dedicada a los que luchan contra el cáncer- y 'El hijo de la abuela', tres de los estandartes sonoros de su último trabajo discográfico, 'Cuando el río suena', que ya es de oro. «Nos habéis puesto un temporal guapo, guapo, pero está el paisaje bonico», saludó antes de ser interrumpida por un «¡Guapa!» desde el público y recordar que «no puede pasar que sigan asesinando a mujeres», petición que fue recibida por generosos aplausos. «Bienvenidos a este río de canciones», agradeció tras constatar que «sois un porrón, es muy fuerte para nosotros».

El amor llegó con 'Ahora', 'La que baila para ti', 'Berlín' -«Mi hogar en la distancia,/ El árbol que da sombra,/ Mi hueco en la almohada eres tú»- y el alegato en favor del quererse a unas mismas: «Si decides marchar, te espero tranquila que ya volverás», para concluir este bloque con 'Para los dos'. El cambio de tercio vino con 'Justo', la historia de su tío abuelo, que consiguió erizar la piel antes de que las hadas se materializasen en la Laboral -un batallón de niños se unieron a la banda para cantar 'La canción de las hadas'- e incluso antes del 'Antes de verte', que acabó de forma sorpresiva, cuando saltó la alarma del Teatro, seguramente por el humo que salía del escenario. «Siempre que venimos a Asturias pasan cosas, son cosas del directo», se disculpo para dar paso a 'Amor prohibido'.

Con Marisa Valle Roso

Y si Rozalén es algo es fusión y mezcla y beber de las fuentes clásicas como la que sigue manando del maestro Aute o de la inmensa violeta Parra, así que, para cuando atacó 'La belleza' -acompañada solo por el piano-, el teatro estaba ya entregado a su arte. Y después llegó la sorpresa: «Os presento a la maravillosa Marisa Valle Roso». Juntas cantaron 'Ser como soy', del último disco de la langreanda, para fundirse después en un abrazo. «Qué gran joya tenéis aquí», dijo Rozalén antes de los aplausos.

De entrega y valentía saben mucho estas dos mujeres, y que se lo digan a Rozalén, que con solo tres trabajos producidos por Ismael Guijarro ha cautivado a público y crítica a partes iguales, con temas como 'Me arrepiento, 'Tu nombre', 'Asuntos pendientes', 'Somos', 'Bajar del mundo' y la canalla y rockera 'Será mejor'.

Así que, para cuando empezó a despedirse con '80 veces', 'Saltan chispas' y 'Comiéndote a besos', tres de los temas que la catapultaron a la fama allá por 2013, estaba más que claro que lo de aquella niña que se presentaba a concursos en Albacete es mucho más que componer para 'OT'. Que lo suyo es poesía a corazón abierto con la que Rozalén ha tomado por asalto la música española, el 'mainstream'. Y aún faltaban los bises: 'Dragón rojo', 'Vuelves', 'Girasoles' y, como preludio a la presentación de su sólida banda, 'Respect'. Que, de la Sierra del Segura, ha llegado para quedarse.

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