Savia nueva para la cita fadista de Oviedo

Nathalie./
Nathalie.

Las jóvenes lisboetas Nathalie y Maria Emília participan en el ciclo Divas del Fado, que este sábado ofrece su primer recital en el Filarmónica

MIGUEL A. FERNÁNDEZ OVIEDO.

Uno de los libros que ayudaron a dar a conocer el fado, cuando todo el mundo comenzó a darse cuenta de que las canciones de Lisboa serían la siguiente revolución en la música de Portugal fue 'O futuro da saudade', de Manuel Halpern (2004). Ahí se desgranaban nombres de jóvenes intérpretes que comenzaban a despuntar o que, en algunos casos, llevaban ya un buen trayecto con excelentes maneras de cantar lo que cantara Amália Rodrígues o Alfredo Marceneiro. Eran lo que después significó la increíble y heroica nómina de grandes músicos -cantantes o instrumentistas- que han protagonizado esta nueva y actual Edad de Oro del fado. Nombres como Camané, Ana Moura, Mísia, Mafalda Arnauth... Nombres que ahora están ya establecidos en la cima. En España, lo constatamos año tras año, no paran de crecer los festivales que se dedican a este género cosmopolita. En Asturias no faltan las ocasiones y en Oviedo contamos, cada otoño, con un prestigioso festival por el que ya han pasado las mejores voces y las grandes presencias de la Música de Lisboa.

Este mes de octubre tendremos la ocasión de ver de cerca ese 'futuro de la saudade' que encarnan dos grandes cantantes como Nathalie y Maria Emília. Como muchos de los trabajadores de la saudade lisboeta, estajanovistas que desde niños se empapan de melodías y poemas y pasan por una iniciación única.

Este sábado el escenario del Teatro Filarmónica recibirá a Nathalie, una joven intérprete nacida y criada en Perth Amboy (Nueva Jersey, Estados Unidos), hija de inmigrantes portugueses que desde muy niña sintió que el fado era su opción artística y de vida, a pesar de tener también una carrera universitaria como contable. Ya ha publicado dos discos. El último, 'Fado Além' (EGEAC-Museu do Fado/Sony Music) es una vibrante colección de fados clásicos y canciones afadistadas muy elegantes y con grandes arreglos. Algunas de gran belleza (con firmas de postín, como Amélia Muge o Vitorino, por ejemplo). Cuenta con un gran elenco de músicos (Bernardo Couto, Carlos Manuel Proença), bajo la dirección artística del pianista Ricardo J. Días. El disco enamora de principio a fin y consagra a Nathalie como una promesa que ya es realidad.

El 21 de octubre será el momento de Maria Emília, o, si me lo permiten, 'mi consentida'. Porque dejando atrás otros nombres que ya no necesitan de más ayuda, la voz más deslumbrante y con más matices de todo el fado actual es la de esta joven menuda y morena que es el fado castizo y puro -aunque la pureza esté sobrevalorada-. Es el fado de verdad, el fado fetén. El fado que es como el fado clásico, pero que también es personal y mira adelante y alrededor. Más allá de alguna humilde grabación apenas reseñable, no tiene aún un primer disco. Pero tiene tablas de sobra e, insisto, es algo distinto trayendo el fado de siempre. Esperemos que por fin termine la grabación de su primer álbum y todo el mundo pueda conocer a esta genialidad que nació en Brasil, hija de un reputado guitarrista, a quien la vida insistió en devolverla a Lisboa para convertirse en algo que hay que ver para saber lo que es el fado de verdad.

Dos fadistas lisboetas pero nacidas en el nuevo mundo para un ciclo que hace que Oviedo sea año tras año una de las sedes oficiales del programa Mostra de Portugal, que está patrocinado por el Instituto Camões y la Embajada de Portugal en Madrid. Los conciertos comienzan a las ocho y media y las entradas y abonos están a la venta en las taquillas del Teatro Campoamor y en la web entradas.oviedo.es.

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