«El vacío legal de la música en directo es una vergüenza»

«El vacío legal de la música en directo es una vergüenza»
Alberto García y Víctor Gil, dos de los integrantes de la banda. / H. Á.
El grupo lanza 'El buen salvaje'

La banda presentará su tercer disco el viernes en La Salvaje (Oviedo) y el 28 de abril en la sala Memphis (Gijón) Alberto & García

A. VILLACORTA GIJÓN.

La banda asturiana Alberto & García acaba de lanzar su tercer disco, 'El buen salvaje', un trabajo grabado en Madrid bajo las órdenes del productor Toni Brunet (Coque Malla, Miguel Ríos...) y masterizado en Escocia. Y remarcamos lo de asturiana porque el último trabajo del grupo tiene mucho de folclore americano, con ritmos que invocan a las chacareras, las cumbias, zambas, el soul o el pop más clásico, arropados con exquisitas letras en castellano que les acaban de valer un premio Amas. Pero no han estado solos en el viaje, porque el álbum, además de incorporar vientos, cuenta con las percusiones del gran Sebastián Merlín y con dos colaboraciones de lujo: la de la chilena Soledad Vélez en la cumbia 'Reina de la selva' y la del abulense Jorge Marazu en la zamba 'Pa que no Vuelvas'. Estarán en directo el viernes en La Salvaje (Oviedo) y el 28 de abril en el Memphis (Gijón), pero, antes, nos lo presentan al alimón Alberto García (voz) y Víctor Gil («guitarra y ruiditos varios»).

-Alberto & García son siete. ¿Cómo se gestiona sin morir en el intento?

-Alberto: (Risas) A veces, tenemos movidas de logística, de organización de ensayos, de cuadrar fechas. Lo que pasa es que, como nos conocemos desde niños, somos amigos, primos y hermanos, al final, nos entendemos. El mayor problema es de compatibilidad de horarios cuando te llaman de un festival para tocar y tienes que dejarlo todo e ir. Más que nada, los problemas vienen por ahí. Musicalmente, no los hay. Y también hay que decir que nunca tuvimos una discusión épica más allá de: «Ya te vale llegar otra vez tarde». Pero se pasa rápido también. No somos rencorosos.

-Salir de gira en furgoneta todos juntos debe ser muy divertido...

-Víctor: Sí. Hasta que llegamos al Huerna (Ríen). En general, es muy guay vivirlo con gente que conoces de toda la vida, es lo más. Aunque también hay un punto negativo que es que, cuando sales a tocar, te apetece estar superconcentrado y, con todo el trasiego, a lo mejor, estás más cansado de lo que te gustaría. No estás fresco o te hubiera prestado muchísimo una ducha antes de salir al escenario. Por eso, cuando tocamos en casa, es todo mucho más fácil.

-¿Por qué 'El buen salvaje'?

-Víctor: Porque el disco gira en torno a lo que representa el mito de 'El buen salvaje', aquel que no está corrompido por la urbe. Además, nuestro centro neurálgico, donde nos movemos, es la sala La Salvaje.

-¿Y por qué les ha dado por el folclore latinoamericano?

-Alberto: Era la música que escuchábamos en casa, que escuchaban nuestros padres. Muchas veces, incluso nos cansaba que nos estuviesen poniendo todo el rato a Los Chalchaleros o a Mercedes Sosa. Luego ya, con el paso del tiempo, hubo un proceso de investigación por nuestra parte, de volver a escuchar toda esa música y de experimentar con instrumentos. Nos gusta mucho coleccionarlos y jugar con ellos. No tocamos como puristas, pero no nos cortamos a la hora de utilizarlos. Así que aparecen desde instrumentos muy norteamericanos como un banjo o una guitarra eléctrica a un charango, un cuatro venezolano o un tres cubano... Porque, aunque el disco gira en torno a Latinoamérica, también hay canciones más rockeras, más pop al uso, que tienen que ver más con el norte. Es una mezcla, una jungla de asfalto.

-¿Quiénes son sus referentes?

-Alberto: Cada uno tiene los suyos. Uno común es Santiago Auserón, que lleva trabajando toda la vida con un discurso muy interesante.

-Usted acaba de llevarse un Amas al mejor letrista...

-Alberto: No sé quién dijo que los premios eran un poco como la tapa que te ponían cuando pedías una caña. Que está muy bien si te la dan, pero, si no, también está muy bien porque te tomas una caña.

-¿La música en directo es la gran asignatura pendiente de Asturias?

-Alberto: Que en este 2018 en el que estamos no haya una legislación que regularice la música en directo, ese vacío legal, es una vergüenza. Hay una normativa ridícula de permitir música amplificada hasta determinados decibelios, pero, si esa misma música es en directo, no se permite. En otro sentido, la música asturiana es muy rica y nosotros notamos mucho cariño de todo el mundo.

-Los hemos visto como teloneros de Rozalén y Depedro. ¿Aspiran a vivir de esto o a pegar un pelotazo?

-Víctor: Aquí en Asturias es jodido vivir prácticamente de cualquier cosa. No sé hasta qué punto existe eso de pegar un pelotazo. Cuando te pones a rascar un poco, de lo que te das cuenta es de que, detrás de toda esa gente, hay muchos años de trabajo. Nosotros lo vemos: un día bajamos a Madrid y tocamos para 60, otro día para 80 y un año más tarde, para 300. Por eso es importante que haya patios para que los niños jueguen a la música. Eso de ser superconocido de repente se puede dar en otros formatos, por ejemplo, en televisión, y en muchos casos tiene las patas muy cortas. Yo me vi todo 'OT' y creo que hay mucha gente muy válida. No lo estoy denostando, pero creo que son caminos de acceso al éxito distintos, pero, al final, las carreras de la gente que nosotros consideramos importantes son trabajo, trabajo y más trabajo.

-¿Y es verdad eso que dicen de que un disco es como un hijo?

-Alberto: No tenemos hijos, que se sepa, así que es difícil comparar (Risas). Pero sí que le tienes mucho cariño porque es un proceso muy largo. Ha sido un año de mucho trabajo, de muchas horas dándole vueltas, de mucho quebradero de cabeza. Y, cuando, al final, lo lanzas es como: «Por fin». Sale el disco y parece que se acabó todo, pero no: es cuando empieza. Así que ahora estaría bien una semana de vacaciones (Risas).

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