Viaje y celebración por las raíces del soul

La South Carolina Gospel Chorale, anoche, en el Jovellanos. /  P. UCHA
La South Carolina Gospel Chorale, anoche, en el Jovellanos. / P. UCHA

La South Carolina Gospel Chorale puso el broche a tres días de encuentro en el Jovellanos con el género clave de la música popular afroamericana

PABLO A. MARÍN ESTRADA GIJÓN.

El Festival de Góspel de Gijón puso ayer el broche final a tres días de aplaudidas sesiones y lo hizo con la actuación de The South Carolina Gospel Chorale, una sólida formación que encarna en su repertorio la historia viva de este género de la música popular afroamericana. Fue una magnífica despedida que los espectadores del Teatro Jovellanos supieron aprovechar hasta el final dejándose llevar por el entusiasmo contagioso del coro y sus músicos en cada uno de los temas que interpretaron sobre las tablas del coliseo gijonés.

Fundada por Wayne Ravenell en 1997, la agrupación recogió en su seno a los mejores coristas de las iglesias de la ciudad de Charleston. Y, desde entonces, ha venido preservando la calidad de sus interpretaciones con el flujo de nuevas voces y adaptándolas en sus conciertos a un formato flexible que va de los nueve a los quince componentes. Anoche pudimos ver a los de Carolina del Sur con ocho cantantes sobre el escenario, acompañados de su banda habitual.

Con ellos, los amantes del género pudieron disfrutar de una sesión que arrancó con fuerza despertando las primeras palmas, que caldearían aún más, durante toda la noche, los temas más movidos. Sonaron las enérgicas y bien ensambladas 'Amazing Grace' y 'I Feel Good' en los primeros compases y revivieron Aretha Franklin, James Brown, Whitney Houston y Harry Belafonte. Todo el nutrido y versátil universo del góspel, con sus expresiones más genuinamente soul y sus afortunados coqueteos con el pop emergieron en las voces de la potente coral de Charleston para regocijo del respetable.

Y es que las raíces de la South Carolina Gospel Chorale -y de su propia tradición musical- llevan en el ADN el disfrute comunitario que acompañó a clásicos como 'Oh Happy Day', con desmadre general, un 'Kumbaya' iluminado por los móviles, 'We Are The World' o 'When the Saints Go Marching In'. La celebración colectiva es su razón de ser y así lo demostraron ante el público del Jovellanos, que se lo pasó en grande con un concierto plagado de folk y que fue, ante todo, una gran fiesta para los sentidos y el corazón.

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