«Si tuviera que volver a repartir pizzas, lo haría con mucho gusto»

«Si tuviera que volver a repartir pizzas, lo haría con mucho gusto»
Jorge Marazu. / E. C.
Jorge Marazu, cantante y compositor

El abulense ofecerá en Oviedo un concierto en el que sonarán sus tres discos, 'La colección de relojes', 'Escandinavia' y 'Lumínica'

ALBERTO PIQUERO OVIEDO.

Es una de las estrellas emergentes del panorama musical, pese a lo cual conserva una modestia sin impostura que parece su verdadera esencia. Es Jorge Marazu (Ávila, 1986), quien estará el próximo sábado en La Salvaje, en Oviedo (22 horas).

-Mientras Sergio Dalma cantaba composiciones suyas, usted seguía trabajando como vendedor de pizzas a domicilio. ¿Cómo se lleva eso?

-Con naturalidad. Los derechos de autor me sirvieron para invertirlos en mi propio proyecto. Y si tuviera que volver a repartir pizzas, lo haría con mucho gusto.

-Sus dos primeros discos fueron autoeditados. En el último, 'Lumínica', va de la mano de Universal. ¿Un gran salto?

-Hace unos meses hubiera dicho otras cosas. Creía que la industria discográfica te vestía de monigote. Ahora, la verdad es que me han dejado hacer lo que me da la gana. Se han comprometido con mis ideas. Es una gran suerte.

-Por el medio, aparte de Dalma, también ha compuesto temas para Raphael, Pasión Vega y Mara Barros. ¿Qué tal ha sido la relación?

-Ana (Pasión Vega) incluyó en su último disco, '40 quilates', tres canciones mías. Y yo no daba crédito, porque había asistido a conciertos suyos con mis padres, que la admiran mucho, y me parecía estar viviendo algo imposible. Todos ellos me han tratado de una manera exquisita.

-Pasión dijo a EL COMERCIO que usted tiene un inmenso futuro y lo definió como «clásico y actual». ¿Se reconoce así?

-Creo que tiene toda la razón. Bebo en abundancia de las melodías clásicas y, al tiempo, de bandas alternativas y contemporáneas. Lo que importa es que haya emoción y verdad.

-Entre las influencias que asume están las de Manolo García, Camaron o incluso Chopin. ¿De qué modo se mezcla el cóctel?

-Todo influye. Depende de la época y de lo que escucho en ese momento. En 'Lumínica' hay una canción, 'Catorce años atrás', que viene directamente de 'La leyenda del tiempo', de Camarón.

-Esa es la que dedica a su primer amor. ¿Nunca se olvida?

-Por lo menos, yo no. Apenas si tenemos relación, pero forma parte de mí. Son recuerdos eternos. La música lleva guitarras cañeras y cruces de Camarón y Bambino. Y todo lo que cuento, incluyendo los lugares del pueblo, es real.

-Sus letras, las optimistas y las pesimistas, rezuman poesía. ¿Es un gran lector?

-He leído mucho a Lorca, Machado, Miguel Hernández, Cernuda... Pero tengo un criterio muy alto de la poesía para considerarme un poeta, solo hago canciones.

-Otro sesgo es su devoción por la copla.

-Estuvo muy maltratada por su vinculación al régimen anterior. Carlos Cano la rescató de ese peso. En España es como nuestro tango, nuestra ranchera, nuestro 'blues'.

-Se declara vulnerable. ¿Un inconveniente en este mundo de tiburones?

-No me gusta mucho divulgarlo, te deja a la intemperie. Máxime en este tiempo de redes sociales tan agresivas.

-Fue futbolista en la juventud y en el Carlos Tartiere colgó las botas.

-La primera y última vez que jugué ante tanto público. Ya quería dedicarme a la música. Si alguna vez pudiera, los lugares que elegiría para vivir serían Donosti o Asturias.

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