'He nacido para verte', de Santiago Loza, emociona y conmociona en el Jovellanos

Isabel Ordaz y Nacho Sánchez, ayer en el Jovellanos. /  ARNALDO GARCÍA
Isabel Ordaz y Nacho Sánchez, ayer en el Jovellanos. / ARNALDO GARCÍA

ALBERTO PIQUERO GIJÓN.

El argentino Santiago Loza ha desembarcado en España con la obra 'He nacido para verte sonreír', la cual ha pasado por Madrid con enorme éxito y ayer ha cosechado idéntica recompensa en el recinto gijonés del Teatro Jovellanos. Un texto duro y poético, dirigido por Pablo Messiez (también de aquella tierra, bonaerense) e interpretado de modo portentoso bajo la encarnación que otorgan a sus papeles Isabel Ordaz y Nacho Sánchez.

La historia relata en tiempo real y retrospectiva de la memoria un viaje al fondo de la incomunicación, el que transitan Miriam y su hijo, quien sufre un trastorno mental que lo ha envuelto en un silencio sin fisuras.

Prodigiosa Isabel Ordaz, que si algún espectador identificaba exclusivamente con Araceli Madariaga, el personaje de 'La que se avecina', aquí muestra y da prueba de la inmensa actriz que siempre ha sido.

Sí, puede constatarse que si 'He nacido para verte sonreír' es obra de autor, de gran autor, en paralelo es arte mayor para actores, porque Nacho Sánchez, en el rol filial que no articula ni una sola palabra a lo largo de la función, adquiere un relieve semejante al de su progenitora, expresando la hondura de unas emociones inexpresables, modulando silencios a través del gesto, de la figura, de la respiración.

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