La Noche Blanca llena en Oviedo

La plaza del Ayuntamiento, abarrotada para escuchar al Coro de la Ópera de Oviedo. /  FOTOS: MARIO ROJAS
La plaza del Ayuntamiento, abarrotada para escuchar al Coro de la Ópera de Oviedo. / FOTOS: MARIO ROJAS

Actividades como la visita a la Catedral o la Pasarela Campoamor desbordaron todas las previsionesMiles de personas hicieron colas en la velada en la que la cultura y el arte toman la calle

DANIEL LUMBRERAS OVIEDO.

Durante una noche al año, la cultura sale de las bibliotecas y los edificios que duermen cerrados a cal y canto abren sus puertas de manera gratuita. Es la Noche Blanca, que ayer disfrutaron por todo Oviedo miles de personas repartidas en más de sesenta actividades. Y, en muchas de ellas, la imagen era la misma: colas para entrar y plazas llenas, como sucedió en el monasterio de las Pelayas, el Teatro Campoamor, la Catedral o la ruta de la Revolución de 1934.

El templo, novedad de este año, se convirtió en la casa de la luz. Dos voces narraban las 23 escenas del retablo, mientras Tina Gutiérrez cantaba y Guillermo Martínez tocaba el órgano. No defraudaron. Las colas llegaban hasta la capilla de la Balesquida.

Otra actividad debutante, la Pasarela del Campoamor (con un aforo de 1.400 personas), desbordó las expectativas de la organización y dejó a muchos esperando. Dentro sonaban continuos clics para inmortalizar a las hieráticas modelos, más algún «¡bravo!» de madres entusiastas. Rodrigo Cuevas, que acudió en busca de inspiración sobre qué ponerse, tomó nota. «Hay mucho 'brilli-brilli' y dorado, que me encanta», comentó. Y, mientras, en la Fábrica de Armas se exhibían películas mudas con 'performances' que agotaban las localidades y un vídeo interactivo.

La música y el baile ocuparon también un lugar destacado con, por ejemplo, el concierto del Coro de la Ópera de Oviedo en una muy concurrida plaza del Ayuntamiento y los novedosos milongas y tangos en Trascorrales. Aunque algunos espectáculos eran más difíciles de clasificar. La pura luz se convirtió en instrumento artístico. Así sucedió en la fachada de la ampliación del Museo de Bellas Artes, con punteros láser, o 'light painting' en la vieja muralla.

Los alumnos de la Escuela de Arte reflejaron en Porlier, a través de una instalación, chapas y hasta un paseo de la fama, la relevancia de las mujeres, no siempre conocida. Al lado, en el Edificio Histórico de la Universidad, nueve escritores improvisaban historias a partir de las palabras (o el silencio) de quienes pasaban.

Abundantes grupos desfilaron por la Delegación de Defensa para realizar un recorrido guiado por las colecciones que allí se guardan junto con las vidrieras de Paulino Vicente. Y para los niños también hubo espacios. Disfrutaron de talleres para ellos y visitas guiadas en el edificio de Telefónica en Buenavista, y de cuentos en el Pavo Real y en la biblioteca de La Granja. Y, como viene siendo habitual, todas las galerías de arte sacaron sus mejores galas ayer tras caer el sol.

Pero no solo del Antiguo vive la cultura. Los buscadores de páginas se dispersaron por la ciudad gracias a la novedad del 'bookcrossing' (intercambio de libros), el teatro de Pumarín acogió un encuentro entre el cantante Jorge 'Ilegal' y el polifacético Edu Galán y las masas corales llevaron el espíritu de la fiesta a los centros sociales de Ciudad Naranco, Trubia y Tudela Veguín. Hasta pasadas las cuatro duró una de las actividades estrella, el 'ave fénix' de los 125 años del Campoamor. La fachada del coliseo se convirtió en la pantalla para un 'videomapping' que mostraba los principales acontecimientos de su historia. Hasta el año que viene.

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