«Pedro Pidal tenía subyugado al Senado»

Juan Figaredo Pidal, bisnieto de Pedro Pidal, antes de la charla. /  AURELIO FLOREZ
Juan Figaredo Pidal, bisnieto de Pedro Pidal, antes de la charla. / AURELIO FLOREZ

Su bisnieto, Juan Figaredo Pidal, glosó su figura como «hito humano» que celebrar en el centenario del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga El Foro de Asturias reivindica la figura del político gijonés que fue amigo de Alfonso XIII

PACHÉ MERAYO GIJÓN.

Fue en una sola vida lo que muchos aspiran ser en varias. Escritor prolífico, parlamentario elocuente aplaudido en las crónicas políticas de finales del siglo XIX y principios del XX, deportista con premios internacionales y naturalista con logros como la creación de los Cotos Naturales (entonces reales), Pedro Pidal y Bernaldo de Quirós (Gijón, 1870-1941) fue, además, un gran amigo de Alfonso XIII. Sin ir más lejos, su madre, la reina María Cristina, le regaló el marquesado de Villaviciosa como obsequio nupcial. Lo recordaba así, en el renovado edifico de la antigua Escuela de Comercio, su bisnieto, Juan Figaredo Pidal, para quien la figura de don Pedro, debería ser, y así lo fue ayer, objeto del máximo de los homenajes. El acto en el que participaba, organizado por Foro Asturias, tenía como misión recordar la historia del Parque Nacional de los Picos de Europa, pero, finalmente, se convirtió en un tributo al polifacético visionario gijonés que entraba por la puerta principal del palacio de Oriente. Y lo fue porque a él, a Pedro Pidal y Bernaldo de Quirós, se debe que cien años atrás se creara el gérmen de ese espacio protegido, hoy cuatro veces mayor en extensión, que entonces se dio en llamar Parque Nacional de la Montaña de Covadonga.

El propio Alfonso XIII sancionó, «en su retiro veraniego de San Sebastián» (dicen las crónicas), la Ley por la que se declaraba su máxima conservación bajo ese título. Ambos, monarca y político, lograron el «hito» que se conmemora este año. Para entonces Pidal había sido diputado a Cortes por Belmonte de Miranda y por Luarca, pero desde 1914 era senador vitalicio. Un cargo que le hizo saltar varias veces a la prensa nacional. Unas veces para destacar su «divertida oratoria» y las risas que provocaba en la cámara, otras porque «tenía subyugado al Senado» y hasta por «encañonar al banco azul», para hacer «una metáfora», según su bisnieto. Por supuesto, sus hazañas, también tuvieron tinta local. Por eso EL COMERCIO fue mencionado también anoche. Fue el senador Isidro Martínez Oblanca, encargado de las presentaciones tras la introducción del vicesecretario de Acción Sectorial de Foro y diputado Pedro Leal, quien al recorrer la trayectoria del parque, llevó a la pantalla un antiguo ejemplar de este periódico que narraba uno de los mayores logros de Pidal. Aquel que consolidaba el espacio protegido de Covadonga.

Le escuchaban atentamente en primera fila de un aforo repleto (tanto que hubo que habilitar un espacio fuera del salón de actos) el secretario general de Foro Asturias, Francisco Álvarez-Cascos; la presidenta del partido, Cristina Coto; la diputada Carmen Fernández; la senadora Rosa Domínguez de Posada, así como la alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón y los concejales, Ana Monserrat López, Jesús Martínez Salvador y Fernando Couto. Tras ellos, un numeroso público rió las anécdotas del polifacético gijonés, todo un «hito humano», según su bisnieto, que logró evitar una enmienda para bajar la fiscalidad del vino a fuerza de hablar de las grandezas de la sidra y prometer a los senadores que volvería con un gran tonel. Y, que entre otras muchas cosas, intentó salvar de la extinción a algunas especies, prohibiendo durante un tiempo la caza en algunas zonas, a pesar de que él era experto cazador.

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