Una peluquería en la que se riza el humor

Carmen Navarro, Mario Alberto Díez y Fran Arráez protagonizaron la obra teatral. / FOTOS: JORGE PETEIRO
Carmen Navarro, Mario Alberto Díez y Fran Arráez protagonizaron la obra teatral. / FOTOS: JORGE PETEIRO

'No hay mejor defensa que un buen tinte' llenó de risas el Teatro Jovellanos con unas interpretaciones simpáticas y cercanas

ALBERTO PIQUERO GIJÓN.

Pertenece la obra que ayer hizo reír sin tregua al público del Jovellanos, 'No hay mejor defensa que un buen tinte', a una trilogía de comedias que se complementa junto a 'Rulos' y 'Lavar, marcar y enterrar', que también pasó por este mismo recinto en 2015, siendo su autor JuanMa Pina (Gijón, 1969), un asturiano profesor de inglés y teatro que se ha instalado en Madrid hace ya más de veinticinco años.

No obstante, la pieza hilarante que este jueves subió a las tablas gijonesas puede disfrutarse independientemente de sus hermanas en este viaje que trae ecos de Almodóvar.

El planteamiento prometió carcajadas desde el inicio. Fer (Mario Alberto Díez), personaje que proviene de las creaciones anteriores, se ha decidido a montar una peluquería con su amiga Martha (Carmen Navarro). Les ocasiona un cierto distanciamiento el tener dos personalidades muy diferenciadas, aunque ya se sabe que los amores reñidos son los más queridos.

El gijonés JuanMa Pina firma la comedia, que se inscribe en una trilogía

Fer es un hipocondríaco que se refugia en el amor cartesiano por la verdad. Martha ha hecho de las mentiras su reino, conectado con la aristocracia rusa. Para mayor embrollo, contratan a Gustavo (Fran Arráez), el cual ha sido estilista canino y ahora se ha decidido a probar su arte en las cabelleras humanas.

La peluquería se pone de moda y alcanza un éxito sobresaliente, ocasión para celebrar una rueda de prensa con el propio público. Y ahí empieza el lío, de la mano de los hijos gemelos de Martha, que quieren sacar provecho del triunfo comercial, requiriendo herencia. La trama facilita todo tipo de extravíos, jocosos los más, con alguna línea truculenta. Casi nada es lo que parece en medio de un secuestro y hasta las mentiras de Martha asoman por momentos crestas verdaderas, así cuando demuestra sus dominios del idioma ruso.

La composición de los personajes es notable. Mario Alberto Díez se antoja salido de un cuadro de El Greco o de un cómic y gobierna una voz muy bien timbrada. Carmen Navarro, que fue integrante de Las Veneno, se desborda en su interpretación a medida que el surrealismo crece. Y Fran Arraéz se atiene a las coordenadas de la comedia clásica, que son las que producen carcajadas más sonoras y se transfigura en la malvada secuestradora que canta 'Rata de dos patas'.

'No hay mejor defensa que un buen tinte', que ayer disfrutaron 450 espectadores, riza el humor y bajo su apariencia ligera también proporciona la feliz idea de que acaso la mejor puerta de salida de la cruda realidad, sea sumergirse en un absurdo de ingenioso aliño. Divertida y aplaudida de manera agradecida, intensa y extensamente. Los actores se despidieron del público en el vestíbulo.

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