«Cada persona tiene sus propios abismos»

Dana Raz, durante una de sus clases. / ALEX PIÑA
Dana Raz, durante una de sus clases. / ALEX PIÑA

«El género no existe en mis coreografías», afirma la encargada de poner danza al concierto de Serondaya esta noche en el Teatro Jovellanos Dana Raz Bailarina y coreógrafa

A. VILLACORTA OVIEDO.

Dana Raz (Bat-yam, Israel, 1985) será la encargada de llevar el universo de la danza contemporánea al concierto organizado por la asociación cultural Serondaya con el patrocinio del Aula de Cultura de EL COMERCIO y que hoy subirá a las tablas del Jovellanos a Víctor Manuel, Andreas Prittwitz, la Orquesta de Cámara de Siero y el coro El León de Oro. Esta coreógrafa y bailarina israelí que, tras hacer el servicio militar, vivió en un kibbutz consagrado al baile, desembarcó hace cinco años en Asturias de gira con su compañía, la Kibbutz Contemporary Dance, una de las más prestigiosas del mundo, y conoció al hombre del que se enamoró y aquí se quedó para crear Dana Raz Dance Projects.

-¿Cómo llegó a la danza?

-Fue a los tres años. Mi madre vio que tenía demasiada energía, así que me puso a bailar, pero nunca pensó que eso podía llegar a ser mi profesión. Ella tenía otros planes, pero mi pasión es la danza y decidí dedicar mi vida a ella a pesar de que es una profesión bastante intensiva, que exige prioridad. Desde la alimentación a los acontecimientos familiares o el físico. Es muy duro, pero solo dejaría de bailar si me cortasen una pierna (Ríe).

-Su otra pasión la ha mantenido en Asturias.

-Sí. Después de ocho años con la compañía, quería ver el mundo y desarrollar mi propio lenguaje. Y, al final, me quedé aquí. Hay que luchar mucho, pero estoy contenta.

-Hoy actúa en el Jovellanos. ¿Qué vamos a ver?

-Por mi parte, tres piezas. La primera es una colaboración con Andreas. Es con música de Bach y ha quedado muy guapa. Yo creo que el contraste entre la música clásica tocada con un saxo, que no es un instrumento muy habitual para este tipo de partituras, con la danza contemporánea va a ser una combinación muy interesante. Me hace mucha ilusión y me ha inspirado muchísimo. La segunda pieza es mía y se llama 'Tehom', una palabra hebrea que significa abismo. Va sobre los abismos que enfrentamos en la vida. Pequeños o grandes, cada persona tiene los suyos y están llenos de frío y soledad. La pregunta es si llegamos solos a estos abismos o si alguien nos empuja hasta llegar ahí, incluidos los demonios que habitan en nuestras mentes.

-No estará sola.

-Esta pieza la voy a hacer con Manuel Badás. Al principio, el público parece que está viendo un dúo romántico, de pareja y, poco a poco, se entiende que son personas que están luchando contra estos abismos. El género desaparece desde el principio. En mis coreografías, no existe.

-Y, al fin, una pieza emblemática...

-Sí. 'La Planta 14'. En ella participamos todos y para mí es un lujo compartir un escenario con un gran artista como Víctor Manuel.

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