«Queremos seguir abriendo la ceremonia y las actividades de los Premios a nuevos públicos»

«Queremos seguir abriendo la ceremonia y las actividades de los Premios a nuevos públicos»
Luis Fernández-Vega, en las instalaciones del instituto Oftalmológico que dirige. / PABLO LORENZANA
Luis Fernández-Vega Sanz, presidente de la Fundación Princesa de Asturias

«Sinceramente pienso que el vínculo entre los galardones y la sociedad es sólido; los ciudadanos tienen una imagen positiva de nuestra labor»

M. F. ANTUÑA GIJÓN.

Lleva algo más de una semana en la presidencia de la Fundación Princesa de Asturias, pero para Luis Fernández-Vega Sanz (Oviedo, 1952) el aterrizaje ha sido sencillo. En la primera entrega de los Premios ocupó butaca en el Campoamor, en 2000 ejerció por vez primera como jurado y desde entonces su compromiso con la Fundación no ha hecho más que crecer. Ahora aumenta un poco más.

-Usted que es oftalmólogo, ¿qué ve cuando mira a la Fundación?

-Veo en la Fundación la consolidación de una idea que, si en el momento de su gestación pudo parecer utópica, ha llegado a ser refrendada por la Unesco por su «extraordinaria aportación al patrimonio cultural de la Humanidad». Veo a una institución que proyecta una imagen de excelencia de Asturias y de España, con un fuerte respaldo social, y que a través de los Premios promueve valores que nos hacen mejores a todos.

-¿Qué vio años atrás y qué aspira a ver en el futuro?

-Como institución viva que es, la Fundación ha sabido evolucionar a lo largo del tiempo. Muestra de ello es la apertura de los Premios desde un ámbito exclusivamente iberoamericano al resto del mundo, respondiendo a la exigencia de internacionalización de nuestros galardones sin haber perdido los lazos con los países de habla hispana. Otro de los espacios en los que la Fundación se ha adaptado a los tiempos actuales ha sido en materia de gestión. Desde su incorporación en 2011 al European Foundation Centre se está trabajando en transparencia y buen gobierno, en responsabilidad ambiental y diversidad. Recientemente hemos aprobado un Código de Conducta, expresión de los principios éticos que rigen nuestra actividad. Todo ello me lleva a afirmar que somos una de las instituciones culturales más transparentes en este momento. Respecto al futuro, como dije en mi presentación, mi intención es dar continuidad a esta gran labor de mis predecesores y fomentar las relaciones internacionales.

-¿Cómo imagina el momento en el que la Princesa de Asturias acuda a Oviedo? ¿Cuándo se producirá?

-Tengo el convencimiento de que será un momento muy especial y emotivo para la Fundación y para Asturias, al igual que lo fue, en el mismo escenario, la primera intervención pública de Su Majestad el Rey. Respecto a cuándo deberá producirse, es una decisión que dependerá de los Reyes.

-Este año coinciden varias celebraciones vinculadas a Covadonga. ¿Será la ocasión perfecta para que haga su primera visita oficial a Asturias?

-Como decía, no me corresponde opinar sobre este asunto, sino que es la Casa del Rey la que se pronunciará sobre cuál es el momento idóneo para que la Princesa acuda a Asturias.

-¿Qué le ha transmitido el Rey en estos primeros días al frente de la institución?

-El aliento y apoyo del Rey a la Fundación ha sido siempre una constante a lo largo de los años y en esta etapa tenemos la certeza de que así seguirá siendo, pues nos consta, y así me lo ha transmitido, su plena identificación con los valores que esta distingue y difunde.

-¿Cómo ha sido el aterrizaje?

-Mi vinculación con la Fundación se remonta al año 2000 cuando fui convocado por vez primera para formar parte del jurado de Investigación Científica y Técnica. Posteriormente, en el año 2006, me incorporé al Patronato de la Fundación. Afronto mi llegada a la presidencia como una nueva responsabilidad, que asumo como un gran reto y con enorme ilusión, dentro de una institución a la que estoy profundamente vinculado. He mantenido varias reuniones con la directora y un encuentro con el equipo directivo para ir conociendo el funcionamiento interno de la institución y las diferentes tareas que desempeña cada área. Además, he podido saludar a todos los miembros del equipo, que está centrado en la próxima edición de los Premios, y tengo sobre mi mesa abundante material para leer.

-¿Se acuerda de cómo fue la primera vez que asistió a la ceremonia de los Premios?

-Tuve la fortuna de asistir a la primera ceremonia de entrega de Premios pues, aunque trabajaba en Madrid, mis padres me animaron a ello. En aquel momento fui consciente de que era testigo de un hecho histórico.

-A lo largo de los años, ¿cuáles han sido sus momentos inolvidables?

-No es nada fácil escoger pues, por fortuna, no ha faltado en ninguna edición ese momento especial, irrepetible, que hace única cada entrega. Por supuesto, las primeras palabras en público del entonces Príncipe de Asturias ocupan un lugar destacado en mi memoria, junto con otras intervenciones del hoy Rey, en las que, de forma tan decidida como acertada, ha defendido la Constitución y la convivencia entre los españoles.

-Ha tenido oportunidad de conocer a personajes inolvidables. ¿Cuáles le han dejado más huella?

-Entre otros muchos, guardo el recuerdo de la humanidad de Nelson Mandela o la emoción que transmitieron sobre el escenario Emma Bonino y Graça Machel y que añadió al merecido galardón una mayor visibilidad de las mujeres en un área tan decisiva como es el de la Cooperación Internacional.

-¿Cómo ha sido su relación con el Rey a lo largo de estos años?

-Asturias, y por tanto muchos asturianos, han visto crecer al Rey a través de su presencia en el Principado con ocasión de los Premios. Yo he tenido la fortuna de, en casi todas las ediciones, intercambiar algunas palabras con él, en la medida que el protocolo y sus obligaciones lo permiten, y más largamente, con motivo de la reunión anual del Patronato de la Fundación. A nivel personal, no puedo olvidar el honor que supuso que Su Majestad inaugurara, siendo Príncipe, nuestro Instituto y que posteriormente volviera a visitarlo con doña Letizia. Por lo que se refiere al Patronato, parto con la enorme ventaja de que las personas que lo integran, además de su gran cualificación y generosidad, me distinguen con su amistad y ello lo hace todo más fácil dentro de la exigencia que requiere esta actividad. Así ha sido hasta la fecha y no tengo duda de que así seguirá en el futuro.

-Dice que quiere implicar más los Premios en la sociedad asturiana. ¿Cómo alcanzar ese objetivo?

-Reforzando la línea de trabajo de la Fundación de los últimos años, para brindar a la sociedad asturiana una programación cultural de alto nivel, en la que en cada edición se implican miles de personas, tanto ciudadanos que asisten a nuestros actos como colectivos que toman parte activa en nuestras actividades, entre ellos, clubes de lectura, federaciones deportivas, diseñadores gráficos, poetas y editores, artistas plásticos, solo por citar algunos. La suma de todo ello nos ha permitido abrirnos a nuevos públicos y fortalecer vínculos con los asturianos.

-¿Cómo avanzar en el conocimiento de los Premios en más ámbitos, cómo romper fronteras?

-Aunque los Premios ya cuentan con un gran prestigio internacional, ampliar fronteras y acercarnos a culturas y nacionalidades menos premiadas siempre es de interés. Actualmente hay galardonados de más de cincuenta nacionalidades, aunque hay países e incluso continentes de los que llegan pocas candidaturas. Por ello, se ha incrementado el número de viajes institucionales al extranjero, con el foco puesto en ensanchar horizontes, en establecer nuevas relaciones. Esto se percibe claramente en las visitas que recibe nuestra página web. El año pasado se registraron usuarios de 165 países y nuestros seguidores en Facebook, más de 26.000, proceden de 45 países.

-Hay pocas mujeres en el palmarés. ¿Qué piensa?

-Me consta que la Fundación hace varios años que trabaja muy activa y específicamente para promover un aumento de las candidaturas de mujeres que recibe, pues es el elemento imprescindible para que se incremente la nómina de galardonadas. También se ha reforzado la presencia de mujeres en los jurados, que el año pasado representaban casi un tercio del total. Sin embargo a pesar de estas y otras estrategias, el número de candidaturas femeninas sigue siendo muy inferior respecto a las de hombres. Quizá debamos evaluar la cuestión en un contexto global y seguir trabajando por la igualdad.

-En los últimos años ha habido una cierta contestación social a los galardones.

-En mi opinión son más los afectos que los desencuentros. Sinceramente pienso que el vínculo entre los Premios y la sociedad es sólido y, en general, los ciudadanos tienen una imagen positiva de nuestra labor, magníficamente representada en la obra de los galardonados. La Fundación debe dedicarse a cumplir con su misión, que no es otra que reconocer la excelencia y acercar estos modelos ejemplares a la sociedad. Por ello, trabajamos con empeño para fortalecer la Semana de los Premios con el objetivo de que el mensaje de nuestros galardonados llegue cada año al mayor número posible de ciudadanos. En todo caso, la diferencia de opiniones y criterios es una sana expresión de democracia y libertad.

-A quienes discrepan, ¿cómo convencerles de qué los Premios valen la pena?

-Nuestros Premios han conseguido asentarse entre los galardones internacionales más respetados del mundo. Su significación cultural y su contribución a la imagen de Asturias y de España están estrechamente vinculadas a valores de excelencia, a referentes éticos. Tampoco podemos olvidarnos del momento crucial en que fueron instituidos, con una democracia recién instaurada, en un país que necesitaba con urgencia abrirse al mundo, al progreso. En ese contexto, los Premios desempeñaron un papel importante. Pienso en la nómina de galardonados que, con su ejemplo de vida, han cambiado el mundo, lo han hecho mejor, y que hemos tenido el privilegio de reunir en Oviedo. Personas irrepetibles, como Nelson Mandela, Simone Veil, Stephen Hawking, Vicente Ferrer, y tantos otros humanistas, científicos, artistas. El último ejemplo lo vivimos la pasada edición. Recuerdo con emoción el sentido aplauso del teatro a los líderes de la Unión Europea, en un momento, una vez más, crucial para la historia de España.

-Los Premios tienen una importante dimensión económica. ¿Qué repercusión deberían tener?

-La actividad de la Fundación tiene una incidencia directa en la economía asturiana y española, tal y como reflejan las conclusiones de un informe realizado por Deloitte en 2015. Este estudio puso de manifesto que el coste de nuestras actividades - con los datos del año de realización del análisis- contribuyó a la generación de 6,4 millones de euros de PIB y al mantenimiento de 132 empleos. El Principado de Asturias fue el destinatario del 74% de dicho gasto, con 5,1 millones de euros de contribución al PIB y 104 empleos mantenidos en Asturias. El estudio concluyó también que por cada euro de subvención que recibe la institución, generamos 7,4 euros de PIB en España y que el total del retorno vía impuestos superó en 2015 los 514.000 euros, un 60% del importe recibido vía subvenciones. En cuanto al impacto mediático, el año pasado nuestras actividades registraron más de 7.500 referencias en medios de comunicación nacionales, con una audiencia acumulada de más de 1.446.562.000 personas y una valoración económica de 61.245.148 millones de euros.

-Se han renovado los jurados, se han establecido sistemas de transparencia, ¿algún otro ámbito en el plano interno en el que quiera trabajar?

-Aún es pronto para hablar de proyectos de futuro, pues apenas llevo unos días en la presidencia de la Fundación. Mi objetivo inicial es dar continuidad a un proyecto de gran éxito que se rige por los principios de transparencia y buen gobierno. Como le comentaba, hemos elaborado un Código de Conducta que expresa el compromiso de la Fundación con un comportamiento ético en todo lo relacionado con su actividad. Mantendremos el criterio de renovación, fundamentado en la representatividad de la sociedad asturiana y española, para seguir abriendo la ceremonia de entrega y el resto de actividades a nuevos públicos. Queremos que el mayor número de personas disfrute de la experiencia de los Premios. En todo caso, en estos momentos nuestra mayor responsabilidad es el inicio, en fechas próximas, de las reuniones de los jurados que concederán los Premios Princesa de Asturias 2018. Es en lo que debemos centrar ahora toda nuestra atención.

-La Fundación tiene un área musical muy importante. ¿Cuáles son sus proyectos y sus planes para ella?

-En efecto, desde la creación del Área Musical en 1983 y, posteriormente, con el traslado a Asturias de los Virtuosos de Moscú en 1990, la música se ha convertido en un elemento más de nuestra Fundación. Dedicamos mucho esfuerzo a la programación del Área Musical, que incluye la gestión de sus tres coros y de la Escuela Internacional de Música, en la que la Reina se ha implicado muy activamente acudiendo los últimos años a la conferencia inaugural de nuestros Cursos de Verano. Una vía por la que me gustaría transitar es la proyección internacional del Coro, que ya ha realizado giras por Francia, Alemania, Italia y Polonia, y actuado en Oriente Medio, EE UU y México. También, desearía que continuará la colaboración con grandes directores, como así ha sucedido a lo largo de estos años, en los que el Coro ha sido dirigido por maestros de la talla de Jesús López Cobos, Krzysztof Penderecki, Gustavo Dudamel, Sir Edgar Neville o Riccardo Muti.

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