Un recorrido por la herencia industrial

Miguel Ángel Álvarez Areces, Sonia Puente, Natalia Tielve y José Ramón Fernández. / AURELIO FLÓREZ

Mañana comienzan en Gijón las actividades de las jornadas sobre patrimonio que organiza la asociación Incuna

ANA SOLÍS GIJÓN.

Las Jornadas Internacionales de Patrimonio Industrial organizadas por la asociación Incuna (Industria, Cultura, Naturaleza) se centran este año en los entrelazamientos entre el patrimonio, los paisajes urbanos, la creación industrial y las culturas contemporáneas. Ayer, en el la sede del Colegio de Arquitectos de Asturias, en Gijón, se presentaba el programa oficial de esta decimonovena edición, que se alargará desde el miércoles, hasta el sábado. Y así lo expuso Miguel Ángel Álvarez Areces, presidente de Incuna quien, acompañado por José Ramón Fernández, coordinador del taller de arquitectura que se impartirá el miércoles, Natalia Tielve, profesora de historia de arte de la Universidad de Oviedo, y Sonia Puente, decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias, presentó el acto. «Es una cita de referencia para estudiosos, aficionados y gestores culturales y artísticos», explicó Álvarez Areces. Este año con más de 120 ponencias de expertos llegados desde 17 países diferentes, entre los que destacan Bélgica, Italia o Brasil, así como Turquía y Grecia, que estarán presentes por primera vez. Todos ellos trasladarán una visión distinta sobre el patrimonio industrial que ayudará a «contrastar, aprender, divulgar, informar y formar sobre lo que son experiencias, buenas prácticas y gestión». Indispensables también en el programa serán las múltiples actividades complementarias a las ponencias y debates con las que se dinamizarán las jornadas.

La intención es resaltar el papel destacado que tienen los ciudadanos en la conservación y protección de l patrimonio histórico, industrial y cultural. «En Asturias son muy acertadas estas jornadas porque hay mucho espacios sobre los que se tiene que debatir y que se pueden analizar desde una visión mucho más global, como el del Natahoyo, la fábrica de armas de Trubia o la isla de la innovación de Avilés», manifestó Sonia Puente. Cada año, todos los actos quedan recogidos en un libro para «que no desaparezcan las conclusiones y en el futuro se puedan consultar», explicó Natalia Tielve. Este año estará especialmente dedicado al fallecido Carlos Caicoya.

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