El rendimiento académico y el trabajo tienen premio

Gabriel Ordás.

El músico Gabriel Ordás y el diseñador gráfico Andrés Torcida recogen en Madrid sus galardones Nacionales de Educación

Jessica M. Puga
JESSICA M. PUGAGijón

Son muy jóvenes y su talento muy grande. También son constantes en su preparación y tienen muy claro qué quieren conseguir en el futuro. El esfuerzo y el trabajo del músico ovetense Gabriel Ordás y del diseñador gráfico gijonés Andrés Fernández Torcida ha tenido reconocimiento -otro-, esta vez a nivel estatal. Ambos estuvieron ayer en Madrid recogiendo sendos Premios Nacionales de Educación al rendimiento académico del alumnado.

Gabriel Ordás tiene 17 años -nació en 1999- y sus composiciones han sonado ya en Rumanía, Estados Unidos y, más cerca, en Oviedo. La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias estrenará el próximo año una de sus partituras y, además, toca el violín y el piano. «Recibir este premio supuso una gran motivación; enviamos la candidatura pensando que fuera lo que quisiera ser y, cuando nos enteramos de que mi nombre estaba entre los elegidos, fue increíble», explica Ordás, quien obtuvo una media de 9,56 en sus estudios de violín en el Conservatorio Superior de Asturias 2015/2016. Ordás creció escuchando a Mozart, porque a su padre, melómano confeso, le encanta, si bien su referencia musical es «sin duda, Bach, porque de él aprendieron todos los demás». El secreto de su expediente escolar, que ahora le ha valido hacerse con el premio nacional tras recoger a principios de año el regional, es la dedicación. «Ensayo tres horas y media de violín y una hora y cuarto de piano al día, además del tiempo que dedico a componer. Ahora, al menos, he terminado el instituto y ya puedo dedicarme al conservatorio por completo», explica.

La dedicación es también el secreto de Andrés Fernández Torcida, de 25 años. «Echo muchas horas todos los días, pero por algo que te gusta no te importa echar toda la carne en el asador, esa es la diferencia», explica este gijonés que estudió saxofón cuando era pequeño, decantándose después por la Marina Civil, especializándose en máquinas navales y, más tarde, cursó un ciclo superior de diseño gráfico en la Escuela de Arte de Oviedo. «Ganar este premio es un honor, porque te reconoce el esfuerzo», indica, al tiempo que incide en la generalizada y equivocada concepción que se tiene del artista: «Hay mucho esfuerzo y trabajo detrás».

Andrés Fernández Torcida presentó una infografía, una «visualización de la música», en la que se representan las notas con elementos de diferentes tamaños y colores en función de su duración. Bach, Mozart o Vivaldi son los compositores a los que dio protagonismo en su trabajo. «El mundo está cambiando, lo vemos con el auge de las nuevas tecnologías y las plataformas digitales. El diseño y otras profesiones se tienen que adaptar a la nueva realidad», apunta el joven, quien asegura que se están creando nuevas oportunidades de trabajo al respecto.

Ambos asturianos recogieron el premio en un acto presidido por Marcial Marín, secretario de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades de España, y el director general de Planificación y Gestión Educativa, José María Fernández.

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