«Sueño con poder jugar al fútbol»

'Langui', ayer, en la sala de pinturas de la Laboral. / PURIFICACIÓN CITOULA

El rapero y actor 'Langui' cuenta en Gijón su historia de superación personal | «La compasión es una lacra mayor que las barreras arquitectónicas», defiende el madrileño

A. VILLACORTA GIJÓN.

Hace tiempo que nadie lo conoce como Juan Manuel Montilla Macarrón (Madrid, 1979) porque hace mucho que heredó su mote, 'Langui', de uno de sus referentes: era un amigo de sus padres que, como él, que se quedó sin oxígeno durante el parto, padecía parálisis cerebral. «Era un tío muy echado pa' lante» que siempre le animó a soñar, a atreverse. Así que, con el paso del tiempo, todo el mundo olvidó también que el mote «venía de lánguido», la definición más alejada de este luchador. El actor y rapero del barrio de Pan Bendito contó ayer su historia de superación en Gijón, durante la presentación de una escuela de desarrollo personal.

-Del rap de La Excepción a conseguir dos Goyas pasando por sus éxitos en televisión. ¿Cómo lo hace?

-A veces, dedicas tanto tiempo de tu vida a algo que te apasiona que no te atreves a hacer otras cosas. Y, cuando la llama de eso que te gusta tanto se va apagando, el miedo a empezar de cero con otros proyectos es lo que te hace no arrancar y seguir en la monotonía. Pero yo creo que, para lograr el triunfo personal y profesional, hay que atreverse.

-¿Qué le mueve?

-El esfuerzo y el amor. Pero no solo a las personas o animales, sino también el amor a uno mismo. Ese que te mueve a intentar hacer algo por la sociedad. No el amor de decir: «Qué guapo soy, soy el mejor». Sino al revés. El de decir: «No soy el mejor. Tengo que seguir aprendiendo». Porque, si mejoro para mí, también lo hago para el resto. No conozco otra fórmula que 'pico y pala' e ir con los sentidos bien abiertos para ir aprendiendo por el camino, poquito a poco.

-Lo aprendió de sus padres, dos currantes de Carabanchel.

-Sí, lo mamé de ellos y de unos amigos cuyos padres también les inculcaban esos valores. La amistad marca muchísimo. Tengo la suerte de tener unos amigos que me han hecho superarme, integrarme, que me han hecho sentirme útil, que me han puesto mucho las pilas y que me han protegido. Pero también conozco a muchos que han nacido en familias que los han sometido a una sobreprotección que no les ha beneficiado nada.

-¿Cómo lo aplica ahora que es padre de dos hijos?

-Intento inculcarles la importancia de lograr las cosas por sí mismos. A veces, puedes conseguir tú las cosas con dos telefonazos y tienes la tentación de ponérselo fácil. Pero yo lo que intento es que, aunque les cueste más, lo hagan por ellos mismos, porque es el doble de satisfactorio.

-¿Y cómo ve un madrileño del sur la cuestión catalana?

-Como muchos. Pienso que los que realmente salimos perjudicados de todo esto somos nosotros, el pueblo.

-En sus letras, es muy crítico con políticos y banqueros.

-Sí. Me da igual que sean de una ideología o de otra. Incluso si son de mi ideología, es importante que no se relajen, que para eso les he votado.

-¿Qué tal Carmena?

-Yo apoyé el cambio porque lo necesitábamos. O cambiábamos o en el barrio nos pudríamos.

-La lió cuando bloqueó un bus que no le dejó subir con su silla.

-Si hubiera sabido que funcionaba, lo hubiese hecho mucho antes.

-¿La sociedad está apoltronada?

-En general, sí. Nos gusta la comodidad y no levantamos la cabeza del móvil y las redes sociales, en lugar de apostar por el avance. Se invierte más en desarrollar teléfonos y en comprar armas que en investigación que facilitaría que muchas personas enfermas tuviesen una vida mejor.

-Todavía aparecen noticias que hablan de bares que impiden la entrada a personas con discapacidades.

-Los avances son muy lentos. La sociedad no está concienciada ni se quiere concienciar. Y las administraciones no ponen toda la carne en el asador hasta que el político de turno tiene un hijo discapacitado y se da cuenta de todas las cosas que no puede hacer. Y luego está la compasión, que es una lacra y una barrera mayor que las arquitectónicas.

-¿Sueños por cumplir?

-Si sueño a lo grande, que llegue un tratamiento para la parálisis cerebral y que los médicos me digan: «Ya puedes galopar, ya estás recto del todo, ya puedes jugar al fútbol». Entonces, armaría un equipo a mi medida, sería delantero y me pasaría la vida jugando como profesional (Ríe).

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