Taibo II novela a Taibo I

Taibo II novela a Taibo I
TAREK HALABI

El escritor ultima una obra que recopila la peripecia vital de su padre como cronista de competiciones ciclistas a finales de los 50 en EL COMERCIO

M.F. ANTUÑA

A Paco Ignacio Taibo II (Gijón, 1949) se le ponen ojillos de niño malo cuando descubre impresos en papel algunos de los recuerdos infantiles de sus últimos años en Gijón, antes de emigrar con su familia a México. Su padre, Paco Ignacio Taibo I (Gijón, 1924-Ciudad de México, 2008), era entonces jefe de redacción de EL COMERCIO y sin haberse subido jamás a una bicicleta, se metió a fondo en el mundo del periodismo deportivo y empezó a firmar crónicas ciclistas que marcaron una época. «Había un chiste que decía que para Taibo biela y manillar eran dos ciclistas italianos», ríe Taibo recordando ese repentino amor por el ciclismo que él interpreta como un comienzo de su huida en aquellos tiempos de dictadura. Primero buscó ese refugio en los pedales, en la cobertura de la Vuelta a Asturias, la Vuelta al Mediterráneo y hasta el Tour de Francia, y después decidió exiliarse con su familia en México. «Desde hace años he estado trabajando en las coberturas ciclistas de mi padre, eran una curiosidad en la prensa, tenían un contrapunto muy especial, porque él de pronto no hacía una crónica del que ganaba, sino del que llegaba el último», explica Taibo hijo.

En 1956 vio la luz su primera crónica. Y las que llegaron después tuvieron tal éxito que otros tres periódicos se unieron a EL COMERCIO para publicarlas. Se trataba de ‘El Alcázar’, ‘Informaciones’ y ‘El Correo Español’. De todo eso hablará ‘La libertad y la bicicleta’, una novela corta que posiblemente vea la luz el próximo año. Trabaja Taibo II en una narración en primera persona que busca ser absolutamente realista. Por eso aprovecha su visita a Gijón para participar en la Semana Negra para recopilar información en la hemeroteca de EL COMERCIO. Ayer mismo descubría que fue el 15 de abril de 1958 cuando su padre sufrió un gravísimo accidente de tráfico durante la cobertura de una prueba que acabó con la vida del chófer del vehículo. Él tenía nueve años entonces y rememora a su padre destrozado en el hospital. Eran sus últimos días en España.

Este nuevo proyecto se está cocinando.Aún falta revisar publicaciones en la hemeroteca de este periódico y acabar la narración. El que presentó ayer en la Semana Negra ya está en las librerías. Es ‘Patria’, tres volúmenes sobre la historia de México que le tienen en un interminable proceso de promoción. Y aún alberga más líos en su imparable cabeza el fundador de la Semana Negra, feliz de verla cumplir los 30: «No sabía que éramos inmortales y lo somos; hemos ganado todas las batallas, y mira que hemos librado batallas feas».

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