Teatro del absurdo e ingenio

Tres de los actores del amplio reparto de 'Eloísa está debajo de un almendro'.
Tres de los actores del amplio reparto de 'Eloísa está debajo de un almendro'. / DAMIÁN ARIENZA

El público ocupó tres cuartas partes del Teatro Jovellanos para aplaudir 'Eloísa está debajo de un almendro', que hoy repite función a las 20.30 horas

ALBERTO PIQUERO GIJÓN.

Basta con repasar algunos de los títulos teatrales de Enrique Jardiel Poncela (Madrid, 1901/1952), cuya rúbrica se estampó ayer en el Jovellanos de la mano de GG Producción Escénica/Saga Producciones, para advertir de inmediato el caudal irónico de un autor al que se considera precursor del teatro del absurdo que se propagaría posteriormente en Europa. Citemos 'Un marido de ida y vuelta', 'Los habitantes de la casa deshabitada', 'Usted tiene ojos de mujer fatal', 'Tú y yo somos tres', 'Cuatro corazones con freno y marcha atrás' o 'Los ladrones somos gente honrada'. Se intuyen los contenidos. 'Eloísa está debajo de un almendro', que ha sido la obra que este viernes -hoy repite, a las 20.30 horas- subió a las tablas gijonesas, está considerada dentro de ese extenso repertorio que abarca más de cuarenta creaciones -aparte de sus novelas, ensayos y su ingente aportación periodística- como la cumbre de sus comedias.

Estrenada en 1940, año sin duda de vacas flacas en nuestro país, tal vez convenga recordar que Jardiel Poncela sufrió la censura tanto en periodo republicano como en la etapa franquista. Señalan los firmantes de este montaje que una de sus novelas, 'La tournée de Dios', fue prohibida en el lustro republicano por demasiado conservadora y en tiempos de la dictadura por excesivamente liberal. Seguramente, un síntoma de la independencia del autor, quien a pesar de los éxitos que cosechó terminó sus días en la precariedad.

Ionesco llegó a decir que no sentía ninguna simpatía por España debido al menosprecio que había hecho padecer al escritor, quien en todo caso presintió que sus textos le sobrevivirían en el futuro. Un presentimiento indudablemente confirmado.

La versión que en esta ocasión se ha realizado de 'Eloísa está debajo de un almendro', suscrita por Ramón Paso -hijo de la actriz Paloma Paso, nieto de Alfonso Paso y bisnieto del propio Jardiel Poncela- y dirigida por Mariano de Paco Serrano, abrevió el original sin perder la frescura y el enorme ingenio que albergan unos personajes delirantes (del Edgardo que viaja sin salir de la cama en la que lleva postrado décadas, encarnado por Mario Martín; a la criada Práxedes, de una locuacidad arrolladora puesta en la piel de Ana Azorín o el equívoco asesino en serie Ezequiel, al que da vida Carlos Seguí, del cual está prendada la tía Clotilde, es decir, Soledad Mallol), unos diálogos llenos de agilidad e incluso acrobacias verbales, dejando que la urdimbre del amor de Mariana y Fernando (correctas interpretaciones de Cristina Gallego y Jorge Machín) redima las locuras y excentricidades de las familias Briones y Ojeda, una suerte de Montescos y Capuletos atrapados y divididos por un crimen ocurrido en el pasado. Carmela Lloret y de Fernando Huesca destacaron en el elenco con una gran vis cómica.

La hilaridad se hizo presente desde el prólogo, ensartando refranes y presentando la idiosincrasia de cada uno de los protagonistas (corales) de la función. Escenografía minimalista, como de cine de verano, y vestuario monocromático que atiende al espíritu vanguardista de Jardiel Poncela.

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