La Tejedora de Sueños recibe el aplauso del Jovellanos

El Jovellanos acogió la primera representación de 'Como ceniza blanca sobre una hoguera'. / PURIFICACIÓN CITOULA

Ganadora del Premio Jovellanos a la Producción Escénica, llevó a los espectadores a la época de la Santa Inquisición 'Como ceniza blanca sobre una hoguera' puso al público en pie

ALBERTO PIQUERO GIJÓN.

Puesta de largo en la tarde de ayer de la obra que ha ganado el Premio Jovellanos a las Artes Escénicas 2017, 'Como ceniza blanca sobre una hoguera', de la compañía La Tejedora de Sueños, que ya obtuvo el mismo galardón en 2008 con la adaptación que Juan Mayorga hizo de los textos de Mijaíl Bulgakov titulados 'Cartas de amor a Stalin'.

En esta ocasión, la referencia histórica condujo a los espectadores hasta las postrimerías del siglo XV, situando la acción en Zaragoza, bajo la corona de los Reyes Católicos y en plena efervescencia de la Santa Inquisición.

Allí acontece que los judíos ricos de la ciudad se sublevan contra el inquisidor general Pedro de Arbués, provocando la espiral represiva correspondiente, que persigue a conspiradores y alcanza también a los dudosos, como es el caso de Yannis (Manu Lobo) y Milena (Mayra Fernández).

El juicio a los herejes configuró la vertebración sobre la que se desarrolló una trama muy elaborada, que habla del perpetuo conflicto entre el poder y la libertad, sostenida por unos actores que se multiplicaron en diversos roles y dieron una lección interpretativa. Soberbio todo el elenco.

La dirección de Gemma de Luis dispuso del talento muchas veces probado en las tablas de Jorge Moreno, Félix Corcuera, Nacho Ortega, Verónica Fernández y los ya mencionados Manu Lobo y Mayra Fernández.

Los efectos escenográficos del video mapping, cercanos a la holografía por su verosimilitud, enmarcaron una historia que sin caer en anacronismos apela al público contemporáneo desde la retrospectiva secular de todas las víctimas que han sufrido el cerco de la injusticia en nombre de principios sagrados.

El programa remitido por la compañía incluía una frase orientativa: «La Biblia nos dice lo bueno que es cuando el pueblo de Dios vive unido. Debemos dejar nuestras mentes abiertas y buscar la solidaridad. Siempre estaremos protegidos por Dios». Firma y rúbrica de Donald Trump. Y cuestión que tampoco ha de ser ajena a los convulsos momentos que atravesamos en España. Todo ello, deslindado de cualquier tentación de brocha gorda, perfilado por un lenguaje sutil que invitó a la reflexión profunda y a examinarnos a nosotros mismos.

Salido del ensimismamiento, el público -600 personas- aplaudió de forma extensa e intensa -e incluso en pie- esta última producción de La Tejedora de Sueños, que continúa en excelente vigilia. Agradecieron los aplausos en el escenario Gemma de Luis y Néstor Villazón.

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