El Comercio

Ainhoa: de 'OT' a las telenovelas de México

La artista ha publicado ya cuatro álbumes.
La artista ha publicado ya cuatro álbumes. / FOTOS. ABEL SOLA
  • La artista vizcaína quería ser «bailarina, abogada o fisioterapeuta» pero se hizo famosa de la noche a la mañana en el 'talent show'. Hoy ha encontrado en el país azteca «una gran plaza musical»

Ainhoa Cantalapiedra (Galdakao, Vizcaya, 1980) sigue cantando 'Sobreviviré', la canción con la que conquistó al público de la segunda edición de 'Operación Triunfo'. Pero en la final del concurso interpretó 'A natural woman', de Aretha Franklin, y fue una suerte de concierto multitudinario, porque el programa lo vieron más de diez millones de espectadores. Muchísimos incluso entonces (2003), que estaba menos fragmentada la audiencia.

De aquello hace casi catorce años y la artista vasca, que de niña quería ser «bailarina, abogada o fisioterapeuta» y tocaba el piano y la guitarra, sigue en los escenarios... y en la tele. La cadena de televisión mexicana Televisa la ha fichado y se ha mudado a DF. «He estado dos años promocionando mi música por México, es una gran plaza musical». Y un estímulo para el paladar, porque Ainhoa ya no concibe una menú sin «tacos de Marlín, carnitas, sopes...». Aunque eso no 'sacia' la añoranza, claro: «Echo de menos la comida de mi ama, los paisajes verdes de Euskadi y su olor y los paseos de madrugada por el centro de Madrid».

'Madrugadora' (aquí son las seis de la mañana y allí las nueve de la noche) nos cuenta que dos de sus últimas canciones -'Te busco', que ha sido dos veces 'top 2' en Spotify Latinoamérica, y 'Recuérdame', ambas compuestas por ella- suenan en la telenovela 'A que no me dejas', que se ve en veinticinco países, incluido España (Nova). Estas dos canciones están incluidas en 'ADN', su último trabajo, resultado del crowdfunding. Le ha costado unos 20.000 euros la producción pero cerca de 5.000 los ha recibido directamente de su público. «Hay que innovar y, por supuesto, me siento orgullosa de ser madrina de este movimiento en España. El público mueve montañas», dice.

Hace un tiempo que no la vemos pero TVE la invitó hace unos días a participar en la gala de reencuentro de 'OT' (no pudo venir por sus compromisos profesionales), que ha amplificado su eco a cuenta de la 'cobra' o 'no cobra' de Bisbal a Chenoa. Le preguntamos si el debate ha cruzado el charco pero Ainhoa declina «entrar al trapo». No elude, sin embargo, las cuestiones sobre 'Operación Triunfo' («estoy agradecida al programa por la oportunidad»), pese a que la academia fue un trago a veces para ella. Habla de «bullying» pero saca la cabeza porque en el apartado de alegrías aquel 'reality' musical le transmitió «sensación de superación personal, alegría y agradecimiento al público».

También la convirtió en una persona pública de la noche a la mañana. «El cambio de vida es radical y nadie te enseña a desenvolverte en un mundo que te observa y te juzga». Lo aprendió sola y nunca se le ha olvidado una cosa: «Te debes a tu público y hay que ser agradecido». Después, el silencio tras el aplauso y la soledad de los hoteles. «A mí me gusta la soledad deseada, esa que sabes que va a haber tras un concierto. El silencio tras la marabunta y el bullicio».

Ha tenido momentos de bullanguero bullicio -como cuando le entregaron el premio 'Garita del año' en Puerto Rico y recibió la ovación de 40.000 personas- y, desgraciadamente, otros de retirada obligada. «Tras salir del programa sufrí dos accidentes de tráfico y mi carrera se vio totalmente mellada ante la cirugía de la cara y los años de rehabilitación y juicios. Un accidente sucedió después de la salida del primer disco y el otro tras publicar el segundo, en parte por no tener un buen equipo de trabajo, pues era impuesto por la post academia. No creo en la mala suerte, sino en el trabajo mal hecho».

«Muy buena onda»

Recuerda también otro momento amargo, aunque acabara siendo agridulce por la repercusión pública y positiva que tuvo, cuando en 'Operación Triunfo' decidieron que ella tenía que cantar 'Sobreviviré'. «En la reunión que teníamos antes de cerrar el repertorio para la antepenúltima gala pedí que por favor no me dieran ese tema porque mis cuerdas vocales ya estaban cansadas y dañadas». No le hicieron caso y ahora dice de esa canción que es «una estaca convertida en rosa». «La canto bien orgullosa. Por lo que representó en el concurso y por el mensaje maravilloso, pero es un tema difícil de interpretar».

Lo hace sola. Pero le encantaría compartir escenario con algunos artistas, «unir fuerzas para crear más magia». Menciona a Amaral, Bunbury, Celin Dion, Camila, Ha ash, Alanis, Mclan... y se deja muchos. Algunos artistas, de su propio despertar a la música: «En mi infancia y juventud he crecido escuchando Anouk, Alanis, Ella baila sola, Celin Dion, Natalia Embruglia, Incubus, Mozart, Whitney Houston, No doubt, Lenny Kravitz...». Ellos arriba, y abajo un público, ahora el mexicano, que la ha acogido con cariño: «Aquí son muy pasionales y si algo les gusta lo aman a muerte pero si no... no te pelan (como dicen acá). Tienen gran influencia musical de todas partes y estilos, por eso son un público con oído». Oído y corazón, porque el fenómeno fan es universal: «El último fan que me paro por la calle en DF me pidió grabarle un vídeo saludándole a él mismo. Muy buena onda el chico».