El Comercio

El Luisma, Sole, Faruq... ¿Cuál es tu personaje favorito de la tele?

Paco León (El Luisma), Amparo Baró (Sole) y Rubén Cortada (Faruq).
Paco León (El Luisma), Amparo Baró (Sole) y Rubén Cortada (Faruq).
  • Los guionistas explican cómo crearon a «ese loco cuerdo al que Paco León hizo tan grande», a la inolvidable madre de Paco en 'Siete Vidas' o al «bicho malo» de 'El Príncipe': «Si pasaban diez minutos sin que saliera en pantalla Faruq los espectadores se enfadaban»

Sole no existía. Paco (Javier Cámara) iba a tener padre en 'Siete Vidas', pero le hicieron una prueba a Amparo Baró y fue darle una colleja y funcionar. Fue uno de los personajes más queridos de serie que abrió la senda de las sitcoms españolas y uno de los más recordados de la ficción patria. Sole fue a 'Siete Vidas' lo que Antonio Alcántara es a 'Cuéntame', «una joya». «Es un españolito medio que empieza soñando con tener un Seiscientos y acaba suspirando por ser ministro», le describe Alberto Macías, su 'padre' y uno de los guionistas de la veterana serie de TVE. Él y otros cuatro colegas de profesión eligen a sus personajes favoritos de las series y desvelan sus secretos.

Luisma (Aída)

«Cuando se acometió el diseño de personajes de la serie 'Aída' queríamos reflejar la vida en un barrio del extrarradio de cualquier ciudad. Un ámbito poco enseñado en las series de ficción, por lo que necesitábamos que fuesen personajes muy reconocibles para el espectador. En general los personajes de 'Aída' eran bastante extremos y algunos de ellos ya habían sido dibujados desde la serie '7 Vidas'. Hay que recordar que Aída era una madre coraje, que vivía en un barrio muy humilde con (en principio) dos hijos, el Jonathan (un delincuente en potencia) y Lorena (la niña que quería ser Belén Esteban), con Eugenia, su madre, que se avergonzaba de ella y de su prole, con un hermano exyonqui, con una vecina prostituta, y con el Bar Reynolds como punto de encuentro, un establecimiento regentado por Mauricio Colmenero, homófono, machista, misógino, xenófobo y con otro montón de 'cualidades' que le adornaban.

Aída en '7 Vidas' era una secundaria cómica y al decidir hacer un spin-off con su personaje pasó a llevar los conflictos importantes de una madre coraje que ejercía como tal. Para ello necesitábamos volcar gran parte de la comicidad en otro secundario y ése era el personaje del Luisma. Queríamos que fuese alguien que tuvo unos años 80 muy locos en los que coqueteó tanto con las drogas que, al final, acabó pasándole factura. Pero no queríamos que fuese un arrastrado o un colgado sin más. Luisma (que tomó su nombre del cantante Luis Mariano, ídolo de juventud de Eugenia) era alguien que actuaba y se movía por su propia lógica. Luisma tenía su propio raciocinio y eso le llevaba a cometer la mayor parte de sus locuras y aunque el resto lo vieran como eso, como locuras, para él tenían toda la lógica del mundo. Esa ternura, esa lógica ilógica, ese matiz de 'el loco cuerdo' eran lo que hacía que el Luisma fuese uno de los personajes más queridos de la serie.

En cada capítulo Luisma tenía que tener su trama principal. Cuando no era intentando convencer de su amor a Paz, se metía a ayudar a sus sobrinos, o a Mauricio o a Chema o participaba de cualquier otra locura con su inseparable Barajas. Siempre pensamos que el Luisma se juntaba con el Barajas porque él parecía el listo. Con esas características conseguimos que el Luisma pudiera participar, no sólo de sus propias tramas, sino también de las de los demás, poniendo siempre el contrapunto cómico. Empatizaba mucho con el espectador porque él hacía y decía lo que mucha gente no se atrevía a hacer o a decir. No tenía filtro alguno.

En cuanto a la elección del casting, tuvimos la suerte, cuando estábamos preparando el proyecto de 'Aída' de que '7 Vidas' estaba en antena y eso nos posibilitaba poder probar a los posibles candidatos a hacer de Luisma, dándoles algún pequeño papel en '7 Vidas' y ver así qué tal se desenvolvían en ese registro de comedia. Hubo pocas pruebas. Paco León demostró con su pequeño papel en '7 Vidas' que era el Luisma perfecto. Y así fue. Yo creo que Paco hizo muy grande al Luisma, mucho más de lo que jamás habíamos imaginado. Tanto que cuando Carmen Machi abandonó la serie, nadie tenía ni la más mínima duda de que con los personajes que conformaban el barrio de Esperanza Sur (Luisma, Mauricio, Lorena, Chema, Paz, Jonathan, Eugenia, Machupichu…) la serie tenía el futuro asegurado».

Antonio Sánchez es guionista, productor ejecutivo y director de series como '7 Vidas', 'Aída', 'Los Quién', 'Fenómenos' o 'Buscando el Norte'. También ha trabajado en las películas 'Fuera de carta', 'Que se mueran los feos' y 'Perdiendo el norte'.

Faruq ('El Príncipe')

«Faruq era el hermano mayor de la protagonista. El mal ejemplo de la familia: jefe de una banda de traficantes, el gallito del barrio, un camello cuya conducta todos en casa afeaban aunque era quien les daba de comer. Listo, carismático, pendenciero, Faruq era un bicho malo. En el guion del primer capítulo, que escribió Aitor Gabilondo, cuya estela seguimos los guionistas de la serie, aparecía en pocas secuencias. Era, claro, un secundario. Y quién sabe, en una serie en la que abundaban las pistolas y las bobas, quizá estaba destinado a morir. Pero las series, por fortuna, son algo vivo, algo que crece con energía propia, mucho más allá, o a veces más acá, de lo que preveían quienes la inventaron. Al escribirla, al grabarla o cuando la ve el espectador, la serie se convierte en algo distinto, en algo real que te obliga a cambiar tus planes.

Y resultó que Faruq tuvo mucha más vida y más presencia de la imaginada. En las redes sociales nos abroncaban si pasaban diez minutos sin que apareciese. Y no solo por la imponente presencia del actor, del que enseguida poco importó que asomara su acento cubano: Faruq era, probablemente, el personaje más real de la serie, con su código propio. En los diferentes posibles finales de la serie siempre hubo algo claro: Faruq no podía morir. Eso sí que nadie lo hubiera perdonado, Faruq es un superviviente, un vengador, un guardián, un héroe que no quería serlo. Y Faruq lloró. Desde el helicóptero, mirando por última vez su barrio en llamas. Fue su forma de decirnos adiós. Bicho malo nunca muere».

Carlos López es guionista de cine y televisión. En cine ha escrito guiones como 'La niña de tus ojos', 'Los años bárbaros', 'Besos para todos' y 'Horas de Luz'. En televisión estuvo en 'Las noticias del guiñol' y firmó series como 'Mujeres', 'Hay alguien ahí', '11M', 'El Príncipe' y 'La Embajada'.

Antonio Alcántara ('Cuéntame')

«Antonio Alcántara es el personaje con el que más he disfrutado escribir porque es rotundamente imperfecto; tan convencional en la realidad y tan poco convencional en la serie. Antonio es prejuicioso, envidioso, calculador, es un quiero y no puedo, un puedo y no sé cómo ser. Está lleno de imperfecciones y de temores, lo que da mucho más valor a sus triunfos.

Es un hombre que empieza soñando con tener un Seiscientos y acaba suspirando por ser ministro. Es el españolito medio, un hombre que un día se caga en los pantalones por tener que pedirle un aumento de sueldo a su jefe y al siguiente se parte la cara en la DGS por sacar a su hijo de la cárcel. Es un ser vulnerable, capaz de apostar su casa en una partida de chirivito, de sufrir una envidia que lo devora cuando ve que su vecino tiene un coche mejor que él y, sobre todo, Antonio es Imanol Arias, un actor capaz de dar todo esto y de reclamar más aún.

Por eso es fácil escribir para él, por eso le perdonamos sus debilidades porque son las nuestras y aplaudimos sus logros porque son los que a nosotros nos hubiera gustado tener. Antonio Alcántara es una joya. Es una joya para el actor y por el actor, para los guionistas y por los guionistas. Y es una joya porque no piensa en la audiencia, ni en su club de fans, ni en caer mejor o peor a la gente, sólo en ser consecuente consigo mismo».

Alberto Macías fue guionista de 'Cuéntame', serie en la que estuvo diez años. Escribió 'Familia', de la que también fue productor ejecutivo, 'Alatriste' y 'El hombre de tu vida', que escribió y coordinó.

Sole ('7 Vidas')

«Existe una leyenda urbana por la cual los guionistas de series de televisión sólo escribimos a un personaje. Yo no he visto nunca que eso ocurra, pero de ser así, me pediría escribir a Sole, el personaje de 'Siete Vidas' interpretado maravillosamente por Amparo Baró. Y eso que, en un principio, Sole ni siquiera existía en la serie. En sus inicios, Paco, el personaje de Javier Cámara, no vivía con su madre, sino con su padre. Pero Luis San Narciso, el director de casting de Globomedia, propuso a Amparo para el papel, pensando en que haría un buen tándem con Cámara, y, como siempre, Luis San Narciso tenía razón. Nada más verla interactuar con Javi, se decidió cambiar el personaje y la actriz pasaría a ser una de las 'Siete Vidas'.

El personaje de Sole pasó a ser fundamental para la serie. No sólo era un pilar cómico importantísimo, sino que gracias a él pudimos tratar temas como la vejez, la enfermedad, la soledad o incluso Dios. De hecho, en un capítulo Sole hablaba con él (y eso que era atea). Además resultaba curioso cómo poco a poco, personaje y actriz se iban mimetizando. Y es que Sole tenía mucho de Amparo: las dos eran mujeres fuertes, rebeldes, adelantadas a su tiempo… Y muy, muy rojas. De hecho, en otra trama hicimos que Sole, sin querer, votaba al PP, y no se sabía quién estaba más agobiada, ¡si Amparo o Sole!

Y también nos sorprendió algo más: Sole era el personaje de más edad de la serie, y aún así, era de las más querida entre los jóvenes. Quizá por ese espíritu rebelde del que hablaba antes, que le hacía revolverse ante cualquier injusticia. Los chavales que se la encontraban por la calle le pedían consejos, que les soltara uno de sus chistes, o, por supuesto, que les diera una de sus famosas collejas. ¡Esas collejas! La de veces que habrá tenido que parar plató por las risas cada vez que Amparo le sacudía un collejón a Javier Cámara. O porque no llegaba de fuerza… o porque se pasaba. Y los guionistas damos fe de que más de una vez, Javi se fue con el cuello rojo a casa. Por eso Amparo trataba de contenerse y darle suavecito… Pero, eso sí: 'en la calle - siempre decía Amparo- las collejas las doy de verdad'.

Sus frases también eran las más cotizadas entre los guionistas. Casi llegábamos a pegarnos porque nos tocaran tramas de Sole, ya que eso era éxito seguro. Amparo sabía lucir los gags como nadie. Clavaba cada línea, cada chiste, y eso que, por edad, no creció escuchando los ritmos de las sitcoms americanas, ni tenía referencias en España a las que agarrarse. Lo suyo era puro instinto. Sole, como Amparo, era pequeñita; de hecho, hicimos muchos chistes sobre su tamaño (sin que ella nunca pusiera una queja, algo muy de agradecer) pero su presencia en el plató era enorme. La Baró (porque se ganó ese nombre: La Baró) era toda una dama del teatro. Levantaba una escena sólo con entrar en ella y decir una frase. Y lo mismo al salir. Sus «mutis» eran inimitables; como diría Mota, «que irse» tenía... y, en consecuencia, nos las ingeniábamos para que, siempre que era posible, Sole hiciera el chiste de cierre.

Creo que uno de los secretos del éxito de este personaje es la verdad que le daba la actriz. Sin dejar de ser una comedia, cuando Sole sufría por el idiota de su hijo, sufría de verdad. Cuando se agobiaba porque no veía bien y necesitaba gafas, se agobiaba de verdad. Sole nunca pretendía ser graciosa; y por eso precisamente lo era. Pero también tenía algo más: su ternura traspasaba la pantalla y al final siempre te hacía soltar la lagrimita… para luego romper el momento y devolverte la carcajada con una de sus frases antológicas (antológicas más por cómo las decía ella que por cómo estuvieran escritas).

Según fueron pasando temporadas, muchos de los actores del principio se marcharon y llegaron otros: Diana, Richard, Félix, el Frutero… pero Sole siempre estaba ahí, ayudando a unos y a otros… y también metiéndose en líos ella misma. Acabó siendo el pegamento que unía al resto de personajes, y por eso, el final de la serie tenía, forzosamente, que pivotar en torno a ella.

Por eso decidimos que en el último capítulo estaría bien hacer una especie de 'Qué bello es vivir', en el que todos los personajes que habían pasado por 'Siete Vidas' se reunieran para ayudar a Sole a mantener su casa. Fue, creo, el mejor homenaje que le pudimos hacer al personaje… y también a la actriz. Las dos siguen por aquí, muy cerquita de nosotros, y si te despistas, puede que un día de éstos, te sorprendan dándote una buena colleja…

Gracias, Sole. Gracias, Amparo».

Marta Sánchezes guionista y coordinadora de guión de 'Siete Vidas', 'Aída' y 'Allí Abajo', y guionista del guión cinematográfico Thi Mai, que se rueda actualmente en Vietnam a las órdenes de Patricia Ferreira, con Carmen Machi y Dani Rovira.

Javier Morey ('El Príncipe')

Cuando me contrataron en Plano a Plano para escribir guiones de la serie 'El Príncipe', Javier Morey ya estaba escrito en el capítulo piloto y ya sabíamos qué actor lo iba a encarnar. Así que desde el primer momento supe qué mirada tenía Morey. Si he elegido hablar de él aquí es porque creo que ha sido uno de los personajes más complejos y apasionantes a los que me he enfrentado. Morey es una especie de muñeca rusa infinita. De entrada su nombre es falso ( en realidad es el apellido lo que realmente es prestado).

Es un espía que hace de jefe de policía en un barrio que no conoce. Se tiene que hacer pasar por quién no es. Tiene una misión y la tiene que cumplir por encima de todo. Y cuando un personaje tiene claro cual es su camino los guionistas sabemos qué hacer: poner obstáculos cada vez más duros. ¿Qué le hicimos a Morey? Lo convertimos en un héroe y le obligamos a dejarnos ver el hombre que había detrás de una identidad prefabricada. Morey es el que se enamora de Fátima de una forma desmedida, el hombre leal a su amigo Fran, el que se siente traicionado en lo más hondo por Serra, el que busca el consuelo en su padre que le recuerda quién es y de dónde viene, el que anhela seguir con la complicidad de su superiora y descubridora, Carmen Salinas, el que busca la verdad y lucha porque el terrorismo acabe. También Morey es un hombre de acción, un tipo que se juega la vida a cada rato, que sueña con una vida al norte de Europa que sabe que jamás podrá conseguir. Para mí, Morey era el verdadero 'príncipe' de esta historia, un príncipe con un destino trágico: logrará su misión, pero perderá lo que más ha querido en su camino. La épica y la poesía también se pueden dar juntas en televisión».

Verónica Fernández Rodríguez ha sido guionista de series como 'Cuéntame', 'Hospital Central', 'El Comisario', 'El Príncipe' y ahora 'Seis Hermanas'.