La confesión más desagradable de Jaime Peñafiel

Jaime Peñafiel duante su entrevista con Toñi Moreno en 'Viva la vida'

El veterano periodista contó en 'Viva la vida' que durante la coronación de Bokassa en República Centroafricana comió sin saberlo carne de escolares muertos

EL COMERCIO
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Toñi Moreno recibió este fin de semana en 'Viva la vida' a Jaime Peñafiel. Y fue una entrevista que la presentadora no olvidará tras hacerle el veterano periodista una confesión de lo más desagradable, que consiguió revolver el estómago. El momento en cuestión fue cuando el experto en la monarquía contó cómo había vivido la coronación de Bokassa, emperador de África Central, ceremonia a la la que acudió de invitado y en la que ofrecieron un gran banquete para todos.

«La cena fue traída desde París, pero había un plato nacional centroafricano de carne. Una carne riquísima, además», manifestó Peñafil antes de revelar el detalle más relevante: era carne humana. «Al cabo de unos meses, descubrieron que los frigoríficos del Palacio Real de Bangui estaban llenos de cadáveres de escolares, que él (Bokassa) había asesinado en vísperas de su coronación. Utilizó esa carne humana para... bueno», explicó Peñafiel, ante la atónita mirada de Toñi Moreno.

Tras ello, el periodista continuó profundizando en la vida de Bokassa. «Le depusieron, no le colgaron de milagro y murió en París como un loco al final», explicó. «¡Y bien muerto está el hombre!», espetó Moreno, que no quiso que Peñafiel entrase en más detalles. «No te voy a preguntar nada más. Ese tema es muy desagradable», recalcó la presentadora, dando por zanjado el tema.

La muerte de su única hija a los 21

Por otro lado, Jaime Peñafiel recordó el episodio más duro de su vida, la muerte de su única hija, Isabel Peñafiel, a los 21 años por una adicción a las drogas. «Uno se recupera de todo, menos de la muerte de una hija o un hijo. Por lo general, son los hijos los que entierran a los padres. Pero enterrar a una hija y además única…», contaba.

Según confesaba, en más de una ocasión se ha definido así mismo como un cobarde y es que no pudo verla antes de morir: «Me negué a ver a mi hija cuando me dijeron que ya estaba en las últimas. Porque estaba aterrado». Ni siquiera fue a verla una vez fallecida, «lo cual, te ayuda por un lado a pensar que está viva, pero por otro…», se lamentaba.

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