¿De quién eran los huesos?

El monasterio de Obona, un escenario clave del programa. / L. SEVILLA
El monasterio de Obona, un escenario clave del programa. / L. SEVILLA

Este miércoles, a las 22.15 horas, llega a TPA una nueva entrega de 'Historias y misterios', el programa de Arantza Margolles. «Un centro de encarcelamiento de la posguerra servirá de punta de lanza para descubrir un gran secreto»

CARLA COALLA

Muchos son los misterios que el próximo miércoles tratará de descubrir Arantza Margolles gracias a las tres historias con las que atrapará a los espectadores en los 45 minutos de duración que tiene el programa. A las 22.15 volverá, una semana más, 'Historias y misterios', el espacio emitido por TPA en colaboración con EL COMERCIO TV que trata de mantener informados a los asturianos sobre las leyendas más escabrosas de nuestra historia.

Una de estas visitas la realizará el equipo a las malaterías asturianas, nombre que reciben estos establecimientos que durante la Edad Media se abrieron en el Camino de Santiago. Comenzarían siendo hospitales para peregrinos, albergues para leprosos. Es decir: un lugar en el que podían refugiarse las víctimas de una enfermedad muy contagiosa que estaban obligados a apartarse del mundo.

Allí los leprosos terminaron por organizarse en comunidades muy curiosas, tenían sus huertos, sus formas de subsistencia, un mayordomo que les servía de contacto con el exterior, incluso formaron parroquias propias.

Esta situación provocó que se generaran matrimonios entre ellos, incluso que hubiera personas que fingieran la enfermedad para poder vivir allí con sus parejas, o simplemente por la buena vida que disfrutaban en aquellos lugares.

Aunque hubo malaterías por toda Asturias, el programa se centrará sobre todo en las de Proaza, donde hubo pueblos enteros para leprosos. También recorreremos Vallobal, en Piloña, cuya malatería sigue aún en pie, aunque ya en desuso.

Más tarde viajaremos hacia el colegio de Turón, que alberga grandes secretos. Allí fue donde se produjo, en 1934, el episodio que la Iglesia católica designaría como el de 'los mártires de Turón', ya que fueron asesinados varios frailes en el contexto revolucionario. El juicio fue en 1935, pero hay quien cuenta que en los años 50 hubo unos niños en el patio del citado colegio que encontraron huesos escarbando la tierra. No podían ser de los frailes, que ya habían recibido sepultura cristiana, con lo que quedó abierto el misterio.

Por otro lado, este colegio sirvió de centro de encarcelamiento en la posguerra, lo que guarda relación por el pozu Fortuna. Nunca cumplió el propósito de ser pozo al llegar la guerra, usándose para tirar al fondo las miles de personas que fueron fusiladas. Muchas de ellas incluso fueron arrojadas vivas al pozo y perdieron la vida entre los demás cadáveres. El lugar sería clausurado tiempo después, cuando los cadáveres empezaron a asomar a la superficie. Una carretera pasa hoy día por encima de la fosa.

La tercera historia por la que los espectadores navegarán en esta entrega se sitúa en el monasterio de Obona (Tineo). Este lugar fue centro del saber durante siglos, abandonado tras la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX, que hizo abandonar a los frailes un recinto que, desde entonces, permanece en desuso. Dice Arantza Margolles que el entorno es espectacular y que, además, encierra una leyenda: la que dice que el monasterio fue fundado por Aldegaster, hijo bastardo de Silo. De él se dice que, en una montería por Tineo, mientras su esposa Adosinda estaba esperándole en Santianes (Pravia), anduvo procreando hijos bastardos... ¿Sería este el inicio de un misterio que aún hoy sigue oculto?

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