El virtuosismo extremo de Fortuny brilla en el Prado

'Desnudo en la playa', de Portici Mariano Fortuny./Museo Nacional del Prado
'Desnudo en la playa', de Portici Mariano Fortuny. / Museo Nacional del Prado

Reúne 170 obras del pintor español más completo y relevante entre Goya y Picasso

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Su corta vida no le impidió realizar una obra intensa, genial e innovadora. Mariano Fortuny y Marsal (Reus, 1838 - Roma, 1874) vivió solo 36 años en los que desarrolló una fulgurante carrera que lo convirtió «en el artista español mas completo entre Goya y Picasso» según Javier Barón. Es el comisario de la excepcional e histórica muestra que el Prado dedica a este «poliédrico» maestro del XIX «que respiraba arte». Portentoso con el óleo, genial dibujante y un mago de la acuarela, el aguafuerte y el grabado, fue también un pionero en la visión orientalista y exótica de la pintura y un sagaz coleccionista de exquisita sensibilidad.

Destaca Barón su «virtuosismo inteligente extremo», que le permitió generar en poco tiempo una obra «poderosa y múltiple», de enorme éxito internacional y cuyo conjunto brilla ahora en Museo del Prado que Fortuny tanto amó y frecuentó. «De haber vivido más tiempo sería uno de los grandes artistas universales», asegura Barón, jefe de conservación de pintura del siglo XIX.

Es la primera vez que el museo aborda una exposición antológica de este «artista total». «Una figura capital del arte español de todos los tiempos», según Barón. Destaca la «pluralidad de sus intereses y de su fértil talento», truncado precozmente por las complicaciones de una úlcera.

En las salas de la ampliación de los Jerónimos ha reunido casi 170 obras, una docena inéditas. Hay además 67 que no habían salido jamás de las colecciones y museos que las atesoran. Algunos de los mejores del mundo, como el Louvre, el British, el Hermitage, el MoMA y la National Gallery de Washington que hacen posible una muestra «rigurosamente excepcional e irrepetible» que ha exigido cinco años de trabajo.

El Prado aporta una treintena de obras a esta ambiciosa muestra que impulsó el exdirector del museo, Miguel Zugaza, que cuenta con el «generoso» patrocinio de Axa y la «decisiva» colaboración del Museo Fortuny de Venecia -creado por Mariano Fortuny hijo y que presta otras 30 obras- así como del Museu Nacional d'Art de Catalunya.

«Fue Fortuny el artista español con mayor presencia internacional en el último tercio del siglo XIX, un verdadero renovador en todas las parcelas del arte que cultivó y el más relevante entre Goya y Picasso», insiste el comisario. Su técnica del óleo «precisa, colorista y brillante» le permitió «una nueva aproximación al natural y a la captación de la luz». «Pionero en colorear las sombras con tonos distintos al negro, capta el movimiento de personas animales y nubes como nadie antes» explica el comisario.

El domino de la acuarela «le consagró como el gran impulsor de esta técnica hasta competir con el óleo». Pero fue también un dibujante «dotado, rápido y nervioso», -se conservan 3.300 dibujos- lo que le permitió «reflejar los distintos aspectos de la realidad». También brilló su calidad extraordinaria en el aguafuerte «lo que emancipó en España al grabado de su función de servir a la reproducción de cuadros», destaca Barón.

Viajero

Roma, Marruecos y Granada son tres de los puntos cardinales del viaje creativo de Fortuny. Formado en la capital italiana, artista «maduro desde sus inicios» según Barón, descubrió en Marruecos la potencia de la luz y el color. Llegó para pintar episodios de la guerra hispanomarroquí y quedó cautivado por el colorido exotismo de sus tipos y paisajes. Trató luego de desconectar de París y de la presión de su enorme éxito refugiándose durante un par de años en la capital de la Alhambra.

Están en la muestra casi todos los hitos de su carrera, desde el retrato de 'Mirope Savati', nunca visto en Europa, al monumental cuadro 'La reina María Cristina pasando revista a las baterías de artillería». Una tela que cuelga del techo y recupera la disposición para la que fue concebida. No faltan sus lienzos más icónicos: 'La vicaría', 'El aficionado a las estampas', 'El fumador de opio', los niños en la playa que prefiguran a Sorolla, o 'Viejo desnudo al sol', obra emblema de Fortuny que le conecta con Ribera. Una de las salas se dedica a sus «creativas» copias, los estudios de Velázquez, Ribera, Goya y El Greco «que serían puentes para la creación de sus obras más originales» según Barón. Tan habitual del Prado era Fortuny que acabó casándose con la Cecilia Madrazo, hija de su director, Federico Madrazo.

Cámara de las maravillas

Descubre la faceta menos conocida de Fortuny, que fue un destacado y original coleccionista de las antigüedades que pintaba en sus cuadros. Con un ojo excepcional para detectar valiosas piezas, atesoró en su taller espadas, cascos y corazas árabes y medievales, espingardas, vasos renacentistas, azulejos nazaríes, tapices, arcones y hasta la máscara mortuoria de Beethoven. Una «cámara de las maravillas», dice Barón, recreada en otra sala. «Fortuny respiraba arte las 24 horas de día» asegura Barón de un creador osado y febril, capaz de rozar la falsificación y fabricar él mismo algunas espadas necesarias para sus pinturas y otras piezas que hoy figuran en destacados museos.

Ficha

Qué: Fortuny (1838-1874)

Dónde: Museo del Prado. Salas A y B edificio Jerónimos. www.museodelprado.es

Cuándo: del 21 de noviembre al 18 de enero de 2108

Cuánto: Entrada general por 15 euros.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos