Las vueltas que da la vida

Manuel Bandera y Bibiana Fernández llevan el peso de 'El amor sigue en el aire'. /  FOTOS: PATRICIA BREGÓN
Manuel Bandera y Bibiana Fernández llevan el peso de 'El amor sigue en el aire'. / FOTOS: PATRICIA BREGÓN

Bibiana Fernández, Manuel Bandera, Alaska y Mario Vaquerizo compusieron un cuarteto gozoso, rodeado por canciones muy populares La comedia musical 'El amor sigue en el aire' deleitó en un Niemeyer abarrotado

ALBERTO PIQUERO AVILÉS.

Se podría empezar con versos de Lope de Vega para darle color y calor a la comedia musical que ayer trajeron al Niemeyer Bibiana Fernández, Manuel Bandera y esa pareja artística que ahora se ha desdoblado en los escenarios, Alaska y Mario Vaquerizo, para redondear esta obra: 'El amor sigue en el aire'. Sí, recordando las líneas de Lope, quien lo probó lo sabe.

Escrita y dirigida por Félix Sabroso (que también firmó el texto teatral que la precedió, 'El amor está en el aire'), registró un llenazo para contar y cantar los sentimientos que rodean las historias de amor. Y a ese caudal de las emociones que acompañan a los seres humanos para que incluso los miércoles sean domingos, acudió este divertido espectáculo, casi goloso, al que no se le escaparon ni las aventuras del querer ni tampoco sus desventuras.

El tono se advierte desde el primer diálogo entre los personajes de Bibiana y Bandera: «No se debe fumar en un teatro», le dice él. «Tampoco se debe mentir en el amor», responde ella. «Yo no te he mentido», le replica Bandera. «Ni yo estoy fumando», contrarreplica Bibiana expulsando una bocanada de humo. Es en ellos dos en quienes recae el peso de la obra.

Se registraron todas las etapas de la arquitectura del amor, transparencias del corazón, rincones del tedio, engaños y desengaños. Y en el cuidado de la inspiración del guion, un tejido de canciones muy populares, desde 'Hablemos del amor' (Raphael, primer dúo de la noche de la mano de Bibiana y Bandera),'No puedo vivir sin ti' (Los Ronaldos) a 'Yo no soy esa' (Mary Trini), o la travesía y las vueltas que da la vida de 'Cómo han pasado los años' (Rocío Dúrcal) o 'Se acabó' (María Jiménez). Entre muchas otras, en diverso orden, aunque muy bien planificado, y con el acompañamiento en directo de teclado, bajo y batería.

En lo que se refiere a las interpretaciones actorales, digamos que se dividieron entre el rigor humorístico de Bibiana Fernández -brillante y aplaudísima en un juego gestual hilarante- y la circunspección correspondiente de Manuel Bandera, salpicados por las concurrencias vodevilescas de Alaska -que ejerce de peluquera castiza- y Vaquerizo -hippy anacrónico recién regresado de la India-, con una indudable vis cómica capaz de generar risas abundantes.

Establecieron un cuarteto muy gozoso, dando noticia de que el amor tiene sus esquinas. Quedó al final la certeza no solo de que quien lo probó lo sabe, sino que la pócima condena a la inocencia y la pasión, la dulzura y la amargura, de una cadena perpetua. Quedaron también los aplausos generosos de un público entregado y feliz que había agotado las localidades días atrás.

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