La Asociación Delfos encumbra al entrenador, preparador físico y docente Carlos Álvarez del Villar

Jurado de los premios Delfos. En segunda fila, segundo por la izquierda, /
Jurado de los premios Delfos. En segunda fila, segundo por la izquierda,

Su brillante carrera profesional, y su tenacidad y perseverancia para superar dificultades han sido algunos de los motivos para concederle la distinción a sus 85 años

Eduardo Alonso
EDUARDO ALONSOOviedo

Su brillante carrera profesional, ya concluida tras su jubilación, su tenacidad y perseverancia para superar las dificultades han sido algunos de los motivos de peso para decidir otorgarle la máxima distinción que concede la Asociación Amigos del Deporte, rebautizada ahora como Asociación Delfos. Una vida entregada y ligada al deporte. Carlos Álvarez del Villar sonreía ayer a sus 85 años (cumple 86 el próximo 6 de octubre) mientras escuchaba la lectura de la acta por parte del jurado, del que, curiosamente, es miembro, aunque se ha modificado el reglamento para hacerlo posible.

Su trabajo y esfuerzo como entrenador de atletismo, preparador físico de fútbol en diversos equipos e incluso de la selección española en la época de Miguel Muñoz y Miera, pedagogo de la UNEF y de Educación Secundaria de reconocida solvencia y transmisor de los valores del deporte han sido algunos de los logros objeto ahora de reconocimiento. Méritos todos ellos incuestionables.

Eso se desprende del fallo del jurado de los Premios Delfos 2017, reunido como es tradición esta tarde en uno de los salones del ovetense Hotel España y cuyos reconocimientos cumplen su vigesimoquinta edición. El madrileño, aunque reconocido asturiano de adopción (sus abuelos paternos eran del Principado), ha sido distinguido con la máxima distinción: el Delfos Nacional.

La decisión, hecha pública por la voz del vicepresidente Jorge García Antuña esta tarde, tras más de dos horas de deliberaciones, pero respaldada por unanimidad de miembros (del ámbito deportivo y educativo), va más allá de lo superficial porque el Premio Delfos Nacional no solo distingue su brillante trayectoria. Porque Carlos Álvarez del Villa, siempre en un segundo plan, trasciende más allá del ámbito deportivo, lo que ha hecho de él uno de las personas más apreciadas en el mundo del deporte.

Pero el acto no quedó ahí. Tampoco la lista de reconocidos y distinguidos en esta edición por haber destacado, a lo largo de sus trayectorias, por sus valores, actitudes y comportamientos éticos y deportivos, al margen y con independencia del número importancia de sus éxitos. El Premio Delfos Femenino fue para María Ángeles García (voleibol). Y el resto de honores se los repartieron el Colegio San Miguel, Darío Dossío (artes marciales), José Manuel de Saá (gestor deportivo) y Luis Norniella (atletismo)

La cita para todos ellos ya tiene fecha y hora. El 10 de noviembre, a las 20 horas, en el Teatro de La Felguera. Será el turno de las felicitaciones y las buenas palabras. Y de recoger el diploma acreditativo y también la estatuilla de bronce que identifica estos galardones y que en esta edición cobra protagonismo propio. La obra del escultor Juan Zaratiegui, que representa a una figura humana truncada por sus brazos y emergiendo de una columna, pierde su masculinidad. “Se podría interpretar un cierto machismo por lucir sus atributos masculinos y eso no es lo que deseamos”, en palabras del presidente de la Asociación Delfos. El proceso ha consistido en un lavado de cara, con la supresión de los órganos genitales, lo que le ha dotado de una imagen en la que no se distingue su sexo.

Dos horas antes de la ceremonia se procederá a la apertura del Jardín Delfos, un viejo anhelo, que recoge el nombre de los 229 galardonados en estos 25 años de Premios Delfos y en el que se dará un especial recuerdo a los 43 premiados ya fallecidos.

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